14 de noviembre. Una huelga política necesaria, oportuna y solidaria

La huelga general convocada el pasado día 14 de noviembre por los sindicatos CCOO y UGT ha sido una convocatoria necesaria, oportuna y solidaria. Solo desde la acción organizada en movimientos sociales de amplio espectro se puede conseguir incidir en la realidad y modificarla. La huelga general corresponde a esta idea. La movilización da valor a la democracia.

En el sector de la enseñanza pública, uno de los más castigados por los recortes económicos del Ejecutivo, la comunidad educativa en su conjunto, padres y madres, alumnado y docentes, ha secundado de forma masiva la convocatoria de huelga general. El Gobierno confunde la mayoría absoluta que le ha otorgado una parte de los españoles con un cheque en blanco para hacer y deshacer a su antojo.

Las políticas de recortes del Ejecutivo, centradas en el déficit y el pago de la deuda que han generado tres décadas de políticas neoconservadoras, han creado una serie de barreras insuperables para muchos ciudadanos, no solo los seis millones de parados, es que cada vez un porcentaje más alto de familias españolas, por encima del 40%, tiene graves dificultades para llegar a fin de mes y para facilitar a sus hijos e hijas una educación de calidad y un mínimo de bienestar social.

Las barreras empiezan a ser infranqueables. Las familias tienen dificultades económicas por el encarecimiento de los bienes de consumo y los servicios y por los duros recortes en los salarios y en las prestaciones sociales. Esto se traduce en insuficientes ingresos para tener una vida digna; y en grandes dificultades para afrontar los costes de la escolarización.

La agenda ideológica del Gobierno y las políticas que genera crean graves problemas socioculturales. La educación deja de ser un derecho universal para convertirse en un beneficio, se está produciendo un desajuste alarmante de representaciones sobre el derecho a la educación. Las perspectivas políticas y económicas chocan frontalmente con la perspectiva social.

Las políticas educativas que pretende desarrollar el Gobierno, y que tienen en el anteproyecto de la Lomce su imagen más clara, suponen un duro ataque a la oferta de un servicio público de calidad: las escuelas no cuentan con los suficientes recursos materiales básicos; se empiezan a generar, toleradas por las propias políticas educativas, mecanismos de segregación y exclusión; las oportunidades de aprender podrían ser escasas si el clima pedagógico y la convivencia se deterioran en los centros.

Por último las políticas, insuficientes, de financiación están consiguiendo una oferta educativa escasa e inadecuada, además de excesivamente burocratizada; y unas propuestas pedagógicas encaminadas a excluir de la educación al mayor número posible de alumnos y alumnas.

Estudios internacionales sobre la situación de la escuela en el mundo de Unesco y Unicef o la ONU que, en boca del propio secretario general, ha insistido que la educación será una prioridad absoluta de esta institución para los próximos años, hacen tres recomendaciones de las que el Gobierno español debería tomar nota, dado que hemos entrado en “alerta educativa”: progresar y consolidar mayor justicia de recursos y posibilidades; promover escuelas comprometidas con la inclusión, y gestionar el sistema educativo hacia metas de inclusión.

España se aleja de estas recomendaciones, pero es que, además, se sitúa en una posición de riesgo para cumplir con las metas más importantes de los objetivos europeos en educación para 2020: reducir el fracaso escolar y el abandono escolar, y mantener y ampliar unas políticas socioeducativas que garanticen la igualdad de oportunidades y la equidad.

Hay motivos más que suficientes para una huelga general, y para mantener una agenda de movilizaciones y acciones contra la política educativa del Gobierno. ANPE y CSI·F tienen razón en una cosa, y es que esta huelga es política. No cabe duda, no puede ser sino política porque reivindica la función social de la educación y de la escuela como el ámbito en el que se concreta una educación inclusiva pública y de calidad, como el elemento clave a la hora de construir sociedades inclusivas, más justas, más solidarias y con más equidad.

El docente no es una herramienta, un tecnicismo, ajeno al contexto de restricciones, dificultades, miserias, faltas de recursos, deterioro de la convivencia y pobreza que los duros recortes están generando. Quizás sea el profesional que más directamente viva cada día el sufrimiento de las familias y cómo este afecta directamente al rendimiento escolar y el comportamiento de los niños y los jóvenes.

Unos docentes que como ciudadanos también están padeciendo los recortes salariales, el empeoramiento de sus condiciones laborales y sociales, el deterioro del puesto de trabajo, o el encarecimiento y la mala calidad de servicios básicos como la propia educación, la sanidad, la justicia, la calidad del medio ambiente, la vivienda, etc.

Quienes piensan que la huelga general del día 14 de noviembre era innecesaria, inoportuna e insolidaria es que no han levantado aún la cabeza hacia el cielo y han visto la tormenta perfecta que tienen sobre sus cabezas. Quienes piensan que ha sido una huelga política tienen toda la razón: política y repleta de ideales. Porque necesitamos políticas de calidad e ideales para educar a los niños, las niñas y los jóvenes, que es lo mismo que decir para construir el mejor futuro posible para España.

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Martha Nussbaum, Príncipe de Asturias

Marta C. Nussbaum es una de las pensadoras más importantes del siglo XX. Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2012. Obras como La fragilidad del bien: fortuna y ética en la tragedia y la filosofía griega; El ocultamiento de lo humano; Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades; Las mujeres y el desarrollo humano: el enfoque de las capacidades; o el Cultivo de la humanidad nos muestran un pensamiento alternativo, rico en matices que reflexiona permanentemente sobre la dignidad humana como un ideal universal, y sobre aquellas ideas que son imprescindibles para fortalecer una educación que garantice un futuro con valores compartidos como la solidaridad y la cooperación esenciales tanto para formar personas críticas y responsables como para conseguir un bienestar material producto de la justicia yla equidad. Unpensamiento alternativo para un mundo diferente. Para una humanidad más bondadosa.

En la obra de Martha C. Bussnaum la educación es uno de los ejes más importantes de reflexión. Educar es formar ciudadanos y ciudadanas. Es inculcar el espíritu cívico necesario para que las personas sean conscientes de que una sociedad se construye conjuntamente. Que las guerras, la violencia en cualquiera de sus manifestaciones, la justicia, la lucha contra la exclusión y la pobreza, contra la explotación son tareas comunes que debemos de resolver juntos.

No vale cualquier educación, ni sirve una enseñanza cualquiera. En su libro Sin fines de lucro. Porqué la democracia necesita de las humanidades (Editorial Katz, Madrid) escribe: “Estamos en medio de una crisis de proporciones gigantescas y de enorme gravedad a nivel mundial (…) me refiero a una crisis que pasa prácticamente inadvertida (…) una crisis mucho más perjudicial para el futuro de la democracia: la crisis mundial en materia de educación”. “En este momento de crisis, estamos haciendo muy pocas preguntas sobre el rumbo mundial de la educación y, por ende, el de las sociedades democráticas”. Le preocupa a Martha C. Nussbaum el cultivo de aquellas capacidades que potencien nuestros valores más humanos, es decir aquellos ligados al amor, a la solidaridad, a la cooperación, a la paz, a la libertad, al espíritu crítico. Su reflexión sobre las capacidades es muy importante. “Cultivar la capacidad de reflexión y pensamiento crítico es fundamental para mantener a la democracia con vida y en estado de alerta”.

Para Nussbaum, la idea del aprendizaje activo suele implicar un compromiso firme con el pensamiento crítico y esta es una de las grandes metas dela educación. Perosobre el sistema de enseñanza pesan, cada vez más las presiones para formar un tipo de alumno que rendiría bien en un examen estandarizado. Este modelo no supone ningún compromiso con la democracia, sino con los intereses de las élites económicas y políticas. “La educación es para las personas”. Nuestros gobernantes que parecen tener, desde hace muchos años, una idea muy pobre de lo que es y significa la educación, antes de coger la tijera de los recortes, deberían coger la obra de Martha C. Nussbaum. Nunca es tarde.

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