Ni se enteran ni entienden

Hay responsables territoriales en el PSOE que no se enteran de nada y que no entienden nada, lo que es aún peor. El partido ha perdido más de 6 millones de votos porque se ha vuelto irreconocible para los votantes de izquierdas. Además el aparato del partido se inclinó hace ya años por tener electores en vez de militancia. Con unos lideres políticos, que con la salvedad de Pedro Sánchez, no cambian sino de sillón entorno a la mesa. ¿Por qué consultar a las bases del partido frente al inmovilismo de algunos responsables territoriales significa “Podemizar” el PSOE? ¿Porqué temen la libertad?

Parece que la estrategia que manejan contra Pedro Sánchez fluye con fuerza en los editoriales del País. Este medio de comunicación no ahorró tinta ni papel a la hora de publicar una entrevista de cuatro páginas a Felipe Gónzalez. Entrevista repleta de tópicos, lugares comunes y desconocimiento total de lo que es la España que ha votado a un amplio y variado ramillete de partidos para el Congreso de los Diputados. Sabemos que más del 60% del accionariado que controla este medio está en manos de empresas de capital riesgo y de la banca. Editorial tras editorial El País ha explicado cuál debe ser el posicionamiento de PSOE y cuál la actitud de Pedro Sánchez ante la gobernabilidad de España. ¿Porqué la prensa da pábulo a los/as que rebajan y envilecen la esencia de la política: el diálogo, imprescindible para precisar los temas más importantes para la vida en común?

El PP ha convertido en política de estado la corrupción, la pobreza y la desigualdad. La trama valenciana es una más en un partido que ha tenido procesados, imputados e investigados y encarcelados a todos y cada uno de sus responsables de finanzas de los últimos 35 años. El PP se ha ciscado y ha comida en el mismo sitio durante años. Lo ha fiado todo a las apariencias y a las opiniones admitidas, y al uso, propias de aquellos/as políticos/as que oran y embisten. ¿Porque muchos ciudadanos y ciudadanas no sienten esta situación como una abrumadora carga y siguen dando la mayoría al PP?

Pedro Sánchez debe intentar promover un gobierno de cambio radical, se puede hacer porque salen las cuentas, que haga frente a la pobreza, a la desigualdad y a la corrupción. Que además siente a hablar a las distintas partes para resolver el conflicto territorial que el PP ha convertido en un problema sin solución, con la colaboración necesaria de un personaje tan nefasto con Artur Mas. ! Cómo se ha alimentado la hoguera del nacionalismo y del patriotismo¡ ¿Por qué se utiliza el nacionalismo como una porra? El nacionalismo ha sido casi siempre una agresiva negación del nacionalismo de los demás.

Escribe Claudio Magris, “la patria presupone ciudadanos no súbditos ni siervos” y continua, “porque la patria, la verdadera casa natal de la vida es un mundo liberado de la injusticia y de la opresión, un mundo que todavía no existe.”

Cada vez que escucho, siempre a la misma gente -de una parte y de otra-, hablar de la unidad de España como expresión de la barbarie que ora y embiste y de la patria como la caspa que este país es incapaz de quitarse de encima, lo primero que pienso es que me quieren seguir engañando. Y que para estas personas la patria y la unidad de España no son sino los beneficios económicos y sociales que les depara a unos pocos las políticas contra la mayoría de la ciudadanía.

Los mercados degradan la educación

Para los gobernantes del Partido Popular  la escuela pública necesita el incentivo del mercado  y la presión de la competencia para mejorar y renovarse. Esperanza Aguirre presidenta del PP de la comunidad Madrid, expresidenta de la misma comunidad, lo explicaba de una forma muy sencilla, “¿si la competencia es buena  para las empresas de telefonía, porque no es buen para la educación?”. Si la LOMCE sitúa la educación en el mercado: ¿por qué no convertir las escuelas públicas en empresas sujetas a las reglas del mercado? ¿Por qué no ligar la financiación de los centros educativos a los resultados escolares? ¿Por qué no relacionar el salario de los docentes con el rendimiento del alumnado? La institución escolar se convierte en una fábrica y el proceso enseñanza y aprendizaje en una cadena de montaje. Se laboraliza al estudiante y se proletariza al docente.

la LOMCE considera la educación un asunto que tiene  que ver más con el empleo y la economía; y con la producción y la competitividad que con la formación de personas. Para esta ley la educación es la herramienta perfecta para identificar a las empleadas y empleados modélicos. Por otra parte, propicia que la gestión privada de la educación pública se convierta en un apetitoso negocio para muchos empresarios; y fomenta la enseñanza privada facilitando el acceso a los conciertos educativos (financiados con dinero público) gracias a una legislación extremadamente permisiva. La Administración pública en manos de un gobierno neoconservador, el del PP lo es, legisla favor de la empresa privado  que ve la educación como un sector  aún sin explotar plenamente.

Se confunde la política educativa con la política de empleo; y los objetivos de la educación con los objetivos del mercado. Este frente tormentoso de políticos y economistas neoconservadores, se organiza a expensas de las familias, de los docentes  y del alumnado cuyos intereses no cuentan para nada. La educación queda reducida a satisfacer los objetivos económicos y regulada por la oferta y la demanda.

Los mercados generan grandes desigualdades.  El sector de la educación gobernado por sus leyes genera desigualdades sociales. Rompe la igualdad de oportunidades. Descohesiona la sociedad al excluir a grandes capas de la población del sistema educativo con la consecuente pérdida de talentos. En el modelo educativo  que fundamenta la LOMCE no sobreviven los mejores, sino los mejores dotados económica y socialmente.  Según José Gimeno, catedrático de la universidad de Valencia, “En el mercado, el mal producto desaparece, pero en educación se va a depauperar.”

“Los mercados no proporcionan un acceso equitativo a la educación, excluyendo a aquellos que no tienen posibilidad de pagar los servicios formativos (si estos fueran privados)” (Kaul, Grunberg and Stern, 1999). La educación en el centro, Entrecultura, Madrid 2015

Ni los mercados ni la ética comercial sitúan la igualdad y el bien común por encima del lucro. El modelo educativo cuya justificación es la economía y la competencia es una taque frontal contra los derechos universales de la ciudadanía; fomenta el individualismo; y acentúa la indiferencia social síntomas lamentable de la degradación cívica que padece gran parte de la sociedad.

Es preciso un análisis radicalmente opuesto del que justifica una ley como la LOMCE. Una reflexión que sitúe la educación como  un derecho humano fundamental y un factor muy importante para la realización efectiva de otros derechos, porque los beneficios de la educación no se agotan en la persona que se forma sino que alcanza al conjunto de la sociedad.

Una alternativa educativa a la LOMCE que devuelva el derecho al eje del sistema educativo así como la equidad, la cooperación y la solidaridad. Una propuesta que devuelva a la educación pública el papel que le corresponde en la formación de los ciudadanos y ciudadanas; y que permita revalorizar la política y las instituciones democráticas.

 

¿Catequesis, hasta cuándo?

El estado español no es laico, al menos no lo parece. La Iglesia Católica tiene un excesivo protagonismo político y un tremendo impacto sobre las instituciones, a pesar de tener sus iglesias medio vacías. Un protagonismo que no le corresponde, pero que de hecho se le ha  reconocido por todos los gobiernos españoles, independiente de su signo político y de su raíz ideológica.

Con mucho sigilo, la Iglesia Católica consiguió mantener y mejorar las aportaciones económicas del gobierno socialista, que presidía José Luis Rodríguez Zapatero. Y con mucho sigilo, premeditación y alevosía, ha conseguido que el gobierno de Rajoy, colme algunas de sus reivindicaciones históricas.

1.- La catequesis de religión católica se convierte en una asignatura evaluable, con una alternativa,  en Primaria, Secundaria y Bachillerato. Cuenta para la nota final. En primero de Bachillerato es una optativa equiparable a lengua extranjera, tecnología, o historia de la Filosofía. Se pudiera dar el caso, que un/a estudiante termine Bachillerato conociendo el dogma de la santísima trinidad, pero ignorando qué es la Ilustración y que impacto tuvo sobre la modernidad: “la España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía (…) Esa España inferior que ora y bosteza, vieja y tahúr, zaragatera y triste……” (A. Machado).

2.- Ajuste de cuentas con la Asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC). Se ha suprimido esta materia, en cualquiera de sus modalidades,  en toda la enseñanza obligatoria y en Bachillerato, incumpliendo todos los acuerdos internacionales firmados sobre esta materia por los últimos gobiernos españoles (tanto PP como PSOE) en el marco de la UE. España es el único país de la Europa de los 28 que no imparte EpC en ningna modalidad y en ninguna etapa educativa.

3.- La LOMCE es un traje a medida para blindar los conciertos educativos a los centros privados en general, y a los centros que separan al alumnado por sexo en particular, opción más que minoritaria en España. La LOMCE promueve  la enseñanza privada, fomentando la presencia de todo tipo de sectas religiosas en el sistema educativo, junto a las órdenes religiosas más tradicionales.

La educación es el ámbito de la razón, de la ciencia y de los valores morales universales. Es una tarea que incumbe a la escuela pública y laica. La catequesis, denominada como asignatura de religión católica, debe ser eliminada del currículo. Las trabajadoras y los  trabajadores que imparten la catequesis deben ser considerados como empleados de una empresa privada, que es la Iglesia Católica, a sueldo de la institución eclesiástica y con el amparo legal del Estatuto de los Trabajadores y otras normativas legales relativas al empleo.

La Conferencia Episcopal ha conseguido con el PP todas sus reivindicaciones desde el silencio; frente a la estrategia de ocupar la calle, con una algarada permanente, que emplearon contra la Ley Orgánica de Educación (LOE) y otras medidas sociales del anterior gobierno del PSOE.

Hasta ahora ningún gobierno ha sido capaz de garantizar la laicidad del Estado. Los problemas se acumulan pero no se solucionan. No tenemos una derecha laica sino sometida a los intereses morales y económicos de la Iglesia Católica, cuyo modelo educativo no se ha movido un milímetro en los últimos 300 años. La Iglesia Católica no ha querido redefinir su presencia en la vida pública española, recurriendo de forma reiterada a la patada a la puerta cada vez que ha visto amenazada su santa voluntad, que coincide con sus intereses ideológico-morales, pero principalmente económicos.

La actitud de la Iglesia católica es beligerante porque confunde el bien común con sus intereses particulares. No distingue entre ciudadanía y feligresía, para ella todos/as son feligreses, llegando a confundir peligrosamente a muchos/as creyentes de buena fe que ven en la democracia y los valores de libertad y derechos universales que la definen, un ataque contra los valores y los derechos de la Iglesia Católica.

Es insostenible que a a pesar de los duros recortes ejecutados por el gobierno del PP contra la educación pública, en cuatro años 30.000 docentes menos y más de 30.000 millones menos de inversión, se haya mantenido el presupuesto para la docencia de la asignatura de religión Católica, más de 400 millones de euros, y se hayan fortalecido y ampliado los conciertos a colegios con un alumnado de clase media alta.

Es insostenible que los gobiernos del PP sean pensionistas de la Iglesia Católica, y que los gobiernos del PSOE sean medio pensionistas.

Es insostenible que todos los ministros y las ministras de Educación terminen pasando por el confesionario. ¿Hasta cuándo?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El alumnado es la parte sufridora

Un parte por reír. Un parte por peinarse en clase. Un parte por  no respetar la autoridad del profesor, en este caso porque el alumno preguntó al profesor por qué invadía su intimidad. Son casos reales del día a día de un instituto de Secundaria. Los centros de enseñanza siguen teniendo cierto tufo cuartelario. Los niños/as y adolescentes aprenden a torear con el autoritarismo de no pocos docentes adquiriendo hábitos y habilidades poco saludables. Recuerdo el caso del niño que no le gustaban los guisantes y se los guardaba en el bolsillo haciendo creer al responsable de comedor que los comía.

Les requisan los móviles y en muchos casos se les prohíbe hablar en clase. La LOMCE que es una ley cuartelera, con tufo a ejército africanista, y toda la legislación civil y social propiciada por el gobierno del PP promueve y agudiza esta situación de represión. De “ordeno y mando”.

Hace poco me preguntaban en una encuesta si sería común en las aulas el uso de los dispositivos propios de los alumnos (BYOD). En mi respuesta pronosticaba poca probabilidad, argumentando quizás con un pesimismo impropio de mi persona que “El alumnado es la parte sufridora, por excelencia, del sistema educativo. Su margen de maniobra es escaso. Está sujeto a la tiranía de unos currículos en ocasiones incompresibles para ellos/as y en muchos casos poco asequibles y alejados de sus intereses. Están sujetos a la autoridad del profesorado, en muchas ocasiones excesiva y poco afortunada. Un ejemplo la utilización de los teléfonos móviles que podemos considerar como el dispositivo de uso más frecuente entre los jóvenes, está prohibida en la inmensa mayoría de los centros educativos.

¿Qué tendría que cambiar? La cultura profesional del profesorado; la organización de los centros; y la estructura y la organización de los currículos (muy importante la metodología).”

Para garantizar el éxito escolar a todos/as las personas que es el primer objetivo del sistema educacativo.

El magisterio se mueve en un espacio infinito

Me gustaría que el magisterio fuera una actividad forjada en las relaciones y no en los automatismos académicos fundamentados en conocimientos precocinados. Como nos explico Williams Ayers cuando presentó el año pasado parte de sus memorias en Madrid, El magisterio se mueve hoy en un espacio infinito. El perímetro de lo académico es cada vez más restringido y lo que se aprende en la escuela tradicional es menos valioso. Si queremos entonar y darle más intensidad al magisterio , debemos entender la labor pedagógica como un viaje de aprendizaje fraguada en las relaciones, que se han de vertebrar sobre la solidaridad y la cooperación.

La relación docente estudiante es más compleja que nunca. La diversidad está más presente que nunca en las aulas. Cada persona es algo más de lo que parece. Las emociones están a flor de piel; sin embargo a los/as niños y los/as jóvenes se les sigue etiquetando por lo que hacen y por lo que no hacen. Nunca por lo que son y ni por aquello que podrían ser. La diversidad es el primer rehén del la escuela tradicional en la que nos educamos.

Un reto para el docente es ver a las personas en todas su dimensiones. Porque cada persona es única y exclusiva. Esto nos obligada al respeto que, en palabras del profesor Ayers, es el primer desafío ético de la docencia.

El segundo desafío ético es crear un entorno que valore el aprendizaje y lo proyecte hacia la comunidad. El aula es un espacio público de aprendizaje, convivencia, solidaridad y cooperación.

El tercer desafío ético del docente tiene que ver con la aniquilación, privatización y segmentación del espacio público que dificultad su trabajo de manera extraordinaria. El entorno pesa mucho y te impulsa pensar que la simpleza estructural de un libro de texto es la mejor herramienta para la adquirir y acumular conocimientos. El aprendizaje es el segundo rehén de la escuela .

El cuarto desafío ético del docente es ver como su voz, como colectivo, se enfrenta permanentemente a la a la disrupción que supone aquellas políticas educativas que han precarizado su vida laboral, sus derechos sociales y su futuro profesional.

“En el mundo al revés, la educación no paga. La enseñanza pública latinoamericana es uno de los sectores más castigados por la nueva situación laboral. Maestros y profesores reciben elogios, la cursilería de los discursos que exaltan la abnegada labor de los apóstoles de la docencia que amorosamente moldean con sus manos la arcilla  de las nuevas generaciones; y además, reciben salarios que se ven con lupa. El Banco Mundial llama a la educación “una inversión en  capital humano”, lo que es, desde su punto de vista, un homenaje; pero en un informe reciente propone, como posibilidad, reducir los sueldos del profesorado en los países donde “la oferta profesores” permita mantener el nivel docente.” Eduardo Galeano. “Patas arriba. La escuela del mundo al revés”. El tercer rehén de la escuela es el sentido de la profesión docente

Todo cambia cuando el docente a titulo personal y como colectivo entiende que el sentido de su trabajo está en preguntar, y ayudar a las personas en formación a preguntarse. Llegado a este punto la complejidad es extrema, y no se hacen prisioneros. La innovación es el cuarto rehén de la escuela tradicional.

El mañana Efímero

La asignatura de catequesis católica (religión) debe de estar fuera del currículo. Los/as trabajadores que imparten catequesis deben estar a cargo de la Iglesia Católica, que es quien debe pagar las nóminas y velar por sus derechos sociales y laborales, amparados/as por la legislación laboral vigente y los acuerdos internacionales firmados en materia del trabajo por el gobierno español. El Estado no tiene por que pagar las nóminas de los/as profesores de catequesis que además selecciona y despide a su antojo la Iglesia Católica. España vive instaladas en anomalías de este tipo que nos cuenta ciento de millones de euros al año y sobre las que nadie debate, porque nadie denuncia.
la Iglesia prefiere las iglesias vacías y las aulas llenas. Apuesta por gestionar y controlar la moral de las personas.  Y mientras se de esta situación es imposible llegar a un pacto por la pacto por la educación.
Esta tarde mientras iba en la línea de Metro una niña le preguntaba a su madre sobre el mito Adán y Eva. Le extrañaba que le expulsaran del paraíso por comer una manzana, Ella (la niña) come manzanas y no le pasa nada. Después de breve tira y afloja, la niña era inteligente, la madre que incluso apeló a la fe, complicando las cosas un poco más, termina explicándole a la niña que era como un cuento. Para explicar cuentos no hace falta una asignatura ni gastar tanto dinero
Pero ahí está la catequesis de religión católica pagadas por todos/as, evaluable, habiendo desplazado del horario a otras materias y en Bachillerato optativa equiparable a disciplinas importantes del campo de las Humanidades, las Ciencias o la lengua extranjera. Y sin sufrir la crisis.
“El vano ayer engendrará un mañana vacío. Esa España inferior que ora y bosteza vieja y tahúr, zaragatera y triste; esa España inferior que ora y embiste, cuando se digna a usar la cabeza…” El Mañana efímero de Antonio Machado. Esa España habita entre nosotros/as y nos gobierna.

MIR educativo: me gustaría saber de qué hablamos

A lo largo del día me han llamado distintos medios de comunicación, incluida La Sexta televisión, para conocer mi opinión sobre algunos de las distintas propuestas referidas a educación y recogidas por Ciudadanos en su programa electoral. Nada nuevo y demasiados lugares comunes.

La prensa ha destaco especialmente el tema MIR como una de las propuestas estrellas de Ciudadanos. Francisco López Rupérez, actualmente presidente del Consejo Escolar del Estado, ya escribió en el periódico Escuela hace al menos cinco años sobre la posibilidad de un MIR docente. Alfredo Pérez Rubalcaba, siendo aún ministro en la segunda legislatura del PSOE, durante los 25 años de la Semana Santillana también hizo una mención específica sobre el MIR docente. nada nuevo bajo el sol. El PP recogía la propuesta en su programa de gobierno. Transcurrido al menos seis años de las primeras declaraciones de intenciones. poco más sabemos de este tema. Ningún partido ha aclarado de qué habla cuando se refiere a la carrera docente, ni por supuesto cómo se estructuraría: ¿Cómo trasladar un sistema de formación complejo como es el MIR a un sistema tan complejo como el educativo?. Por supuesto nadie habla de costes. De inversión.

La profesión docente en España ha estado marcada por la provisionalidad legislativa, y en la actualidad porque se desenvuelve en un escenario inestable y francamente desfavorable. El gobierno del PP ha maltratado laboral, social y profesionalmente a los/as docentes: recorte salariales salvajes, pérdida de derechos sociales, pérdida de derechos profesionales como el de una formación continua pública y gratuita, aumento de ratios, También parece que a Ciudadanos se le olvida que el gobierno del PP tiene el compromiso con la UE de reducir aún más la inversión del PIB en educación hasta situarla en un 3,7% para el curso 2016-2017. Los representantes políticos no se han manifestado sobre esta situación, tampoco Ciudadanos. Una cosa es predicar y otra cosa es dar trigo.
Los retos son importantes. primero es responder qué profesionalidad docente necesitamos en la sociedad del conocimiento. Segundo, es definir un paquete único que incluya a la carrera profesional en el marco de un Estatuto Docente cuya referencia imprescindible debe ser una formación inicial potente y un acceso riguroso a la carrera profesional.

La construcción de una profesión docente es una tarea permanente que debe hacerse desde una perspectiva renovada y diferente. Los/as docentes deben de estar en condiciones de ejercer un control colectivo sobre el sentido, los objetivos, y los contenidos de su trabajo. Un trabajo con un fuerte componente social que transciende una mera identidad técnica. Como han escrito Tenti y Tedesco desde esta perspectiva el docente sería un agente clave en los proceso de construcción de una sociedad más justa, libre y democrática.

Este es el debate de fondo. El MIR educativo no es la panacea de nada si todo se reduce a una propuesta meramente técnica sin un soporte sustancial y una inversión necesaria. En España hay ya muchos precedentes de iniciativas políticas descafeinadas o que una vez puestas en marcha han muerto de frío en la calle. Esto no se hace a coste cero. Me gustaría saber de qué estamos hablando.

Las decisiones económicas como terrorismo social

Más de 500.000 niños y niñas españoles se quedan a partir del día 1 de junio sin becas de comedor. Aragón, Extremadura, Valencia, Navarra, La Rioja suprimen las becas con la llegada de la jornada intensiva que precede las vacaciones escolares. En España 1 de cada 3 niños y niñas están por debajo del umbral de la pobreza. En el País Valenciano la Casa de Caridad ya ha denunciado que en junio duplican la asistencia de niños y niñas en sus comedores. España es el segundo país de la Unión Europea con más pobreza infantil. El gobierno del PP ha implantado un régimen de terror económico y social para millones de personas.

El gobierno del PP ha disparado el número de pobres y de trabajadores en precario. Y ha trasladado la crisis económica, que es el nuevo modelo productivo de los neoconservadores, al sistema educativo público descargando sobre el mismo todas sus políticas destructivas

A la falta de becas y ayudas para el comedor, millones de estudiantes dependen de esta comida como principal sostén alimenticio del día, se une la falta de ayudas a la educación diaria. Más alumnados por aula, menos recursos materiales, menos recursos humanos. Menos ingresos de las familias, más recortes en los servicios públicos y más cara la vida. La tormenta perfecta producto de la política económica del gobierno del PP que durante casi cuatro años ha dado más al que más tiene y ha quitado más a los que menos tienen. Convirtiendo un servicio público tan importante como la educación en un problema que afecta al bolsillo.

El gobierno del PP ha roto el principio de igualdad que debe sostener la educación como Derecho Humano Universal, al convertirla en un bien de consumo que depende del bolsillo de cada persona. Génesis de una sociedad más injusta y desigual. Un  proyecto de sociedad que condena a millones de niños y de niñas a no tener futuro y que, en consecuencia, reduce el horizonte de un país. El éxito académico de unos pocos no frena la pérdida de talento de los más cuando son excluidos de forma planificada del sistema educativo.

Como fundamento de cualquier política pública educar es enseñar al que menos sabes y al que no sabe nada. Para los niños y las niñas más desfavorecidos la educación es el espacio para vivir y disfrutar la riqueza que aporta la cultura y el conocimiento para entender mejor la vida y la realidad. Para progresar y tener un horizonte hacia el que caminar.

Hay que recuperar la educación pública porque es donde se construye el ser de un país. Las políticas del gobierno del PP han perdido la mesura, y en la desmesura todo vale sin que la moral sea obstáculo. Las decisiones económicas del PP han derivado en terrorismo social y ha conseguido conjugar la pobreza alimenticia, con la pobreza económica y con la pobreza educativa.

 

Educación para un nuevo contrato social

Un nuevo contrato social debe tener como objetivo fundamental el bienestar de las personas. El bienestar de la ciudadanía tiene que ser el fin último de la política. ¿Pero un nuevo contrato social entre quiénes, y con qué sentido? ¿Le interesa al poder establecido un nuevo contrato social? Si seguimos pensando en el ideal de contrato social en el sentido “roussoniano”, no debemos olvidar que Jean-Jacques Rousseau no dio ninguna importancia a la pregunta clave: ¿quién ejerce la soberanía?, de forma que dejó abiertas las puertas al autoritarismo. “El carácter abstracto del concepto de soberanía en Rousseau lo hace vulnerable a la lógica abusiva del poder” (Josep Ramoneda), que hoy padece la inmensa mayoría de la ciudadanía. La buena fe, o el temor, de “lo políticamente correcto” está aniquilando a la izquierda. En España, como en Alemania, Francia o Inglaterra, después de años de gobiernos socialdemócratas, la socialdemocracia se ha vuelto irreconocible para millones de votantes, contaminada por las exigencias del poder financiero. Es sorprendente como desde el PSOE, alternativa de gobierno, se evita por todos los medios hablar del programa socialdemócrata, el término socialista ha quedado desterrado, y se hace constante mención a programas y posiciones progresista. La libertad, la igualdad y la fraternidad (solidaridad-cooperación) no se deben confundir ni con la modernidad ni con el progreso.

Vivimos los terribles efectos de las políticas desarrolladas por gobiernos al servicio de los grandes capitales que miran más por los intereses de determinados grupos de presión políticos y religiosos que por el bienestar de los seres humanos. En España se ha “rescatado” a la banca, y a la gran empresa y hasta se pretende rescatar a las empresas concesionarias de las ruinosas autopistas de peajes. Pero, ¿quién rescata a los seis millones de parados y paradas? ¿Quién rescata a los 2.500.000 niños y niñas en situación de pobreza? ¿Quién rescata al millón de familias que este curso se ha quedado sin ayudas y becas? ¿Quién rescata al paciente tras haber convertido la sanidad en un producto consumible en vez de en un derecho? ¿Quién rescata a los más de 100.000 estudiantes que se han quedado ya fuera de la universidad a causa de la política de recortes del gobierno del PP? Y, por último, ¿quién nos rescata de los actuales gobiernos europeo y español, y cómo hacer frente a aquellos que gobiernan pensando solo en el interés de unos pocos?

Vivimos en la “sociedad del riesgo”, término acuñado por el sociólogo Ulrich Beck. El potencial de peligro es generado permanentemente por el poder financiero y minimizado por el poder político. El modelo de gobernabilidad neoliberal está consiguiendo desprestigiar a la política -que mucha gente siente como una cosa ajena- para que no sea palanca de cambio, fomentando en la población un sentimiento de rechazo del que sacan partido las organizaciones de derechas con discursos populistas que fortalecen soluciones mesiánicas y que sitúan al inmigrante como chivo expiatorio. Nos inunda la política del odio, otro logro del neoliberalismo. El odio funciona porque es transversal a un tipo de guerra que suele pasar desapercibida: la cultural. La pobreza, la ignorancia, la supuesta inferioridad del “otro”, la diferencia y la diversidad como factores de miedo inundan mensajes racistas y xenófobos que cada vez agrupan a más gente y más votos. Hay un ataque directo a los pobres y a los desheredados, a los que las políticas neoliberales y una parte nada desdeñable de la sociedad excluyen de antemano. El modelo de gobierno neoliberal tiene unos efectos desocializadores devastadores. Vivimos, en definitiva, bajo una tiranía difusa. Se ha perdido la mesura y en la desmesura todo vale, sin que la moral sea obstáculo, en un mundo sin certezas en el que la ficción se ha convertido en realidad y la realidad está alucinada por los acontecimientos. Ya nada anda al paso de las personas.

Las grandes ideas como la felicidad, la libertad y la justicia generan sombras que están convirtiendo “la seguridad” en el máximo valor de la acción política, y que acaban degenerando en inseguridad y lesionan los ideales enumerados.

La antipolítica, el miedo, el odio y el desplazamiento de las personas del centro de la política son los puntales culturales más importantes de la economía de guerra y miseria a la que nos tiene sometidos el gobierno neoliberal de la globalización. “La gestión de la globalización está totalmente ideologizado, se ha dado como irreversible que la única manera de gestionar la globalización es la ultraliberal. Hemos creado un sistema económico que es una fábrica de excluidos”, denunció Viviane Forrester. La política de recortes engorda al amo, pero deja sin perspectiva de futuro a millones de personas y precariza a la clase trabajadora, haciéndola cautiva del poder financiero y económico. La política de recortes, llamada por los propios gobernantes “del miedo”, “de austeridad”, “esconde en realidad una alteración permanente de los derechos sociales encaminada a liquidar definitivamente lo que queda de Estado de Bienestar y asegurar la nueva sociedad de la desigualdad” (Josep Fontana).

¿De qué hablamos cuando reclamamos un nuevo contrato social? ¿De un nuevo pacto entre víctimas y verdugos? ¿O de restablecer la soberanía del ciudadano frente al poder omnímodo de las finanzas? En la película V de Vendetta, que todo el mundo debería ver al menos una vez al mes, el personaje V es taxativo: “El pueblo no debería temer a los gobernantes, los gobernantes deberían temer al pueblo”.

 

Crónica de una muerte anunciada

El neoliberalismo intenta exportar la crisis económica, que no es otra cosa que la nueva economía y sus formas de gobierno, a la educación, descargando sobre ella la responsabilidad de sus políticas destructivas: en la educación está la fuente y el origen de todos nuestros males. Como explicaba en un reciente artículo la secretaria de Estado de Educación del gobierno del PP, una de las causas del actual índice de desempleo es la mala formación de nuestros jóvenes. Sin embargo, nada permite afirmar que una mejor educación proteja a nadie contra las devastadoras políticas económicas del neoliberalismo. “Es una pena que los ministros y ministras de educación europeos hayan perdido el tiempo criticando la educación de sus países y no el discriminatorio mercado de trabajo o las injusticias y desigualdades que se gestan cotidianamente en el seno de sus sociedades”, se lamenta Pablo Gentili.

Según Motoyo Kamiya, está en curso una profunda reforma del sector público de la educación, orientada hacia el mercado. El paso siguiente es convertir las escuelas en empresas. A los empresarios del sector de la educación se les reconoce ya una autoridad indiscutible para definir objetivos, contenidos y métodos de una educación acorde con las aspiraciones de la economía mundial. Se asocia la educación con la economía global de mercado. Desde la escuela podemos identificar a los futuros empleados modélicos. La educación queda reducida a satisfacer estrictos objetivos económicos y de clase social. Pero hay que recordar que ni la ética comercial ni los mercados colocan la igualdad por encima del lucro.

En una educación donde la competitividad sea el elemento rector y cuyos fundamentos más importantes sean los económicos, se fomentará cada vez más un individualismo que acentúe la indiferencia cívica, cuyas proporciones ya son demoledoras.

La sociedad del conocimiento presenta un peligro de desigualdad social y polarización económica nunca vista: el que está bien mejora, pero el que está mal puede empeorar aún más.

Podemos concluir que existe una creciente colonización de la educación por parte de la economía, tanto en un sentido conceptual y terminológico, como en el sentido comercial. La educación en el marco de la economía globalizada es un sector de consumo que despierta cada vez más los apetitos de las grandes corporaciones financieras.

Vivimos una época en la que los gobiernos promueven los sueños tecnológicos más delirantes, pero no quieren mantener los servicios públicos más necesarios, como la educación. El capitalismo del siglo XXI intenta privatizar tanto los recursos naturales como el conocimiento y los derechos humanos universales. Se mueve hacia una lógica de apartheid, donde unos pocos tienen derecho a todo y la mayoría son excluidos. Como dice Slavoj Zizek, “los capitalistas actuales son fanáticos religiosos que defienden sus beneficios aunque traigan la ruina para millones de personas”.

Con esta perspectiva, la educación deja de ser un derecho humano universal y se convierte en un bien de consumo solo al alcance del bolsillo de cada cual. La Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad de la Educación (LOMCE), promulgada y aprobada en el Congreso con los únicos votos del PP, es un claro ejemplo de esta crónica de una muerte anunciada.

No cabe duda de que la economía es importante, pero ha de ser el compromiso social el que guíe el discurso de la educación pública: educación para el que nada sabe y educación para quien menos sabe.

 

¿Está aceptando la opresión la ciudadanía?

Replegarse sobre uno mismo es un escándalo. Pensar en un nuevo contrato social con los mimbres que tenemos es imposible. La soberanía que ejerce el poder financiero sobre la ciudadanía, y la poderosa influencia de los medios de comunicación de masa en la socialización, hacen urgente y necesaria la reivindicación de una sociedad más justa, en la que la educación más responsable socialmente se convierte en el elemento más importante para el cambio. En este sentido, son los movimientos sociales de amplio espectro los agentes del cambio. Son el caldo de cultivo para crear nuevos instrumentos de resistencia y reivindicación ante los abusos de los gobernantes. En el poder financiero reside hoy la soberanía. ¿De quiénes son el conocimiento, la educación, la cultura, la visión del mundo incorporada a los libros de texto? Es en el seno de estos movimientos sociales donde se debe fraguar un pacto social por la educación pública como una herramienta para confrontar y presionar las políticas de gobiernos en manos del poder financiero. Estos movimientos han de tener como referente los valores morales universalmente exigibles. El sentido moral está en la base de cualquier aprendizaje y de toda educación: respeto, justicia, solidaridad, cooperación. Su carencia arruina la vida civil e impide la vida a secas. “El descuido de las capacidades morales desde la familia y la escuela es más reprochable porque en ellas se contiene nuestra vocación de personas y de ciudadanos. Un solo ciudadano al que falte la conciencia de la igual dignidad humana puede destruir a muchos o consentir su destrucción. La excelencia moral es la que más vale porque, sin ella, las demás excelencias valen menos” (Aurelio Arteta).

Los docentes, las familias y los estudiantes tienen que ser parte activa de estos movimientos sociales porque solo participando a favor de la justicia y la igualdad sociales dentro y fuera de la educación se consiguen éxitos duraderos. Es necesario que la comunidad educativa se comprometa en actividades sociales y políticas críticas que resuelvan problemas reales y abran paso a un camino mejor para las personas, combatiendo la segregación por razones económicas y culturales.

La educación es el componente más importante en la consecución de sociedades más justas y prósperas. No es de extrañar, por tanto, que Carlos Fuentes defienda que “la llave que abre todas las oportunidades es la educación. El derecho a la educación, ha escrito Nadine Gordimer, es tan elemental como el derecho a respirar. La exclusión del sistema educativo es la razón primaria de la pobreza y la desigualdad. La educación es la avenida más pragmática hacia la prosperidad”.

Los grupos más desfavorecidos encuentran en la educación el espacio para vivir y disfrutar la riqueza de la cultura intelectual. La educación adquiere el valor de uso de una herramienta para entender una vida con futuro. La educación es el camino hacia la cultura, y es desde donde se construye el ser de una sociedad.

Este es el sentido de un pacto social por la educación pública. Con la educación como motor de justicia tenemos la herramienta más importante para construir el progreso y el bienestar de nuestras sociedades. Pablo Gentili lo ha conseguido resumir en unas cuantas líneas: “La educación debe transformarse en oportunidad para comprender el mundo en que vivimos y ayudarnos a construirlo sobre los principios de la solidaridad, la igualdad y la más radical defensa de los derechos humanos, la paz y la justicia social. Ya lo hemos repetido más de una vez, inspirados en Paulo Freire y en las pedagogías emancipadoras que tanto nos ayudan a imaginar un porvenir mejor para nuestros pueblos: la educación no cambia el mundo, la educación cambia las personas, y son ellas las que harán del mundo un lugar más digno y acogedor. La educación es el espacio, la plataforma, la cuna donde se gestan la esperanza y la utopía que brindan energías a nuestra lucha por sociedades, donde el ser humano sea algo más que un valor de cambio y el conocimiento un bien común del que todos puedan apropiarse”.

Recuperar la educación pública para la sociedad

El PP ha desarrollado su agenda ideológica de máximos en el programa político de gobierno. La crisis económica provocada por la economía neoliberal ha sido la coartada perfecta para que el gobierno neoconservador del PP haya ejecutado durante más de tres años unas políticas encaminadas a desmantelar el Estado de Bienestar que se ha intentado construir en España. Un Estado de Bienestar inacabado porque nunca terminó de consolidarse como referencia de una sociedad más justa ni para una parte importante de la ciudadanía, ni para el PP ni para los nacionalismos vascos y catalán.

En el desmantelamiento del Estado de Bienestar ha sido clave la política del Gobierno del PP contra el sector público, que se ha apoyado en tres elementos fundamentales: los recortes en las inversiones; la privatización de la gestión pública, transfiriendo grandes cantidades de recursos en condiciones particularmente ventajosas hacia el sector privado; y orquestando campañas, con la ayuda de algunos medios de comunicación, contra la eficacia de la gestión pública y contra la figura del funcionario público. En este sentido, son significativas las duras declaraciones de gobernantes tan relevantes del PP como la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre, la secretaria de Estado de Educación Monserrat Gomendio y el propio ministro de Educación José Ignacio Wert al poner en duda, de manera permanente, la profesionalidad, la honestidad y la honradez de un funcionariado que tras los años de Gobierno del PP no solo ha visto mermado su salario y sus condiciones de trabajo, sino atacada su honorabilidad.

La igualdad, la dependencia, la sanidad, la vivienda, el medioambiente. Nada ha escapado al hacha del Gobierno. Decretos y leyes han ensombrecido al sector público, han minado su eficacia y su calidad, han empobrecido a millones de personas que han sido excluidas de una vida digna para configurar una sociedad asimétrica y desigual donde los derechos han sido suplidos por el consumo de bienes y servicios. Si quieres una sanidad de calidad, una educación excelente o una atención personalizada para tus mayores, ¡paga! El volumen de la cuenta corriente ha sustituido al Derecho.

La educación pública, pilar fundamental del Estado de Bienestar, no ha sido ajena a la aplicación de la agenda de máximos ideológicos del PP. Más de tres años de recortes y políticas extremadamente conservadoras han deteriorado la calidad de la educación pública, han empeorado las condiciones laborales y los derechos sociales de los profesionales de la educación, han masificado las aulas y han desacreditado la profesión docente.

La Ley Orgánica para la Mejora de Calidad del Sistema Educativo (LOMCE), aprobada en el congreso de los Diputados con los votos del PP, ha certificado los recortes en las inversiones y un modelo educativo selectivo y excluyente, muy alejado de las ideas de progreso que deben construir un sistema educativo público de calidad para todos y todas. Mientras las reformas educativas de algunos de los países de nuestro entorno y de los grandes países asiáticos apuntan al siglo XXI, la reforma educativa del Gobierno del PP mira al sigo XIX y repudia, en sintonía con la reaccionaria jerarquía eclesiástica, incluso los principios más elementales de la Ilustración, esa gran revolución de las ideas que aún condena la Iglesia Católica.

Y, sobre todo, ha desplazado del eje del sistema educativo la educación pública como un derecho universal. Ahora la educación de calidad es un bien de consumo al alcance de algunos bolsillos, y regulada por la oferta y la demanda.

La educación pública se desangra con el Gobierno del PP. Cae la inversión, crece el alumnado y disminuye el profesorado.

La inversión pública cae en picado

 Los recursos destinados a la educación pública no universitaria se han ido reduciendo desde el año 2010. La inversión pública ha pasado de estar por encima del 5% del PIB al 4,3% actual. En la propuesta que el Gobierno del PP ha realizado al ECOFIN (órgano que supervisa las políticas fiscales y presupuestarias de los países miembros de la UE), contempla reducir el porcentaje de inversión del PIB dedicado a educación pública en más de 4.000 millones de euros, situándolo por debajo del 4% en 2015 y del 3,7% en 2016. Esto supone volver a los niveles de inversión de 1987.

Estos recortes, de una quinta parte de la cuantía de los fondos públicos, está acompañado de un incremento similar en el gasto privado educativo, que del 0,8% del PIB ha pasado a algo más del 1%. Ambos porcentajes, el público y el privado por exceso se alejan de la media de la UE e impiden ejercer a la educación su papel como uno de los medios más importantes para equilibrar las desigualdades sociales y promover el derecho de oportunidades.

La universidad pública no sale mejor parada de los recortes. El porcentaje de inversión en relación al PIB ha descendido notablemente. La universidad española ha perdido más de 1.500 millones de euros en los últimos cuatro años. Cerca del 32% de los recortes han afectado al capitulo destinado a nuevas construcciones, reparaciones, proyectos de investigación, etc. Solo el 27% del estudiantado reciben becas y ayudas. Las tasas y los precios se han incrementado más de un 23% respecto a 2010, mientras que el gasto público por alumno/a cae un 25,2% en los últimos cuatro años.

Profesionales de la educación

 Hay más estudiantes que tiene que ser atendidos por menos profesionales de la educación. Según datos del Boletín Estadístico del Personal al Servicio de las Administraciones Públicas, Ministerio de Hacienda, la educación pública no universitaria ha perdido, entre enero de 2012 y julio de 2013, cerca de 33.000 docentes, como resultado de la tasa de reposición impuesta por el gobierno (de cada 10 docentes jubilados/as solo se sustituía 1) y la no renovación del personal interino.

El Personal de Administración y Servicios (PAS) se ha reducido entre los cursos 2011-2013 un 6%, es decir, ha perdido 4.611 efectivos, según datos del Consejo Escolar del Estado.

En la universidad, el capítulo de personal ha descendido 484 millones de euros (31,8%). Esto significa que, entre 2012 y 2014, 5.669 docentes y 2.455 PAS han perdido su puesto de trabajo. Junto a la destrucción de empleo, ha aumentado de forma considerable la precariedad laboral.

Becas y ayudas

 A la caída en picado de la inversión por alumno/a tanto en la enseñanza pública no universitaria como en la universitaria, se han sumado los recortes en las becas y las ayudas. A partir del curso 2010-2011, las ayudas se desploman y caen hasta la mitad. Lo mismo pasa con los beneficiarios de la becas, que pasan de un millón a menos de 400.000 estudiantes. Solo en la universidad la economía de recortes del PP ha expulsado de los campus públicos a más de 45.000 estudiantes. Esta cifra podría aumentar si, como sugiere el Ministerio de Educación, se sustituyen ayudas por préstamos personales.

¿Consecuencias en la educación pública de los recortes detallados? Baja la calidad, se compromete gravemente la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación y se expulsa del sistema educativo al estudiantado más desfavorecido.

La pobreza educativa es un nuevo concepto, promovido por la política del PP, que está arraigando con fuerza en la sociedad española.

Pero hay alternativas

Es fundamental que el futuro Gobierno de España sitúe en el eje de su política al sector público mediante un discurso sustancial que prestigie y haga visible el concepto público, y mediante las inversiones suficientes para desarrollarlo desde el programa de gobierno.

La construcción de la educación pública no es un camino fácil y no se puede transitar sin analizar el escenario histórico y sin contemplar la inequidad social que en estos momentos nos rodea.

Es muy urgente devolver la educación pública al eje del sistema educativo y recuperarla como un derecho humano universal. Y tomar medidas concretas. Políticas, ampliando las garantías constitucionales ofrecidas hasta el momento por los poderes públicos, a través de la creación de centros y de la programación general de la educación. Económicas, garantizando una financiación mínima que en un tiempo razonable consolide el 6% del PIB en la inversión educativa.

La educación pública, financiada con recursos del Estado, es la única que puede garantizar que el derecho a la educación de calidad para todos y todas sea una realidad.

Consolidar y mejorar la educación pública es una tarea inaplazable. No solo es un problema cuantitativo, sino cualitativo. Recursos y calidad van de la mano.

En este sentido, son muy interesantes las recomendaciones que apunta el Colectivo Lorenzo Luzurriaga. Se requieren medidas, legislativas si fueran necesarias, que propicien la preservación de la red pública; que prohíban la privatización de la gestión pública; que destinen las inversiones para la creación de nuevos centros y el suelo público exclusivamente a la oferta pública, y que propicien que los centros de nueva creación sean centros integrados que comprendan los niveles educativos desde Infantil hasta Bachillerato; que limiten los conciertos educativos; que declaren prioritaria la red pública de centros.

Es muy importante que las administraciones educativas realicen un diagnóstico general de las instalaciones y dotaciones de los centros públicos a fin de determinar su estado y sus deficiencias. De este diagnóstico se debería derivar un plan sistemático de construcción de centros y mejora de las instalaciones para que la educación pública responda a las exigencias de una educación digna y de calidad.

Otras medidas, que por motivo de espacio no vamos a detallar pero que son importantes, se refieren al sistema de admisión del alumnado para hacerlo más equitativo; a mejorar la calidad profesional de los profesionales de la educación; a mejorar sustancialmente el papel de los equipos directivos y de la inspección; a promover la participación del conjunto de la comunidad educativa en la educación pública, fundamentado un modelo de educación pública de éxito en la solidaridad y la cooperación.

En definitiva recuperar la escuela pública para la ciudadanía a través de un nuevo proyecto que sea integrador, intercultural, interterritorial, laico, participativo y democrático. Una educación pública que facilite la inclusión en sociedades cada vez más globalizada.

“Los sistemas educativos públicos bien podría seguir siendo una palanca en los estados que decidan utilizarla, para reducir los riesgos de la creciente desigualdad y exclusión social, para favorecer el sentimiento de identidad colectiva múltiple, fomentar una lealtad plural a diversas comunidades que conviven en un mismo territorio y promover la mezcla positiva de diversas culturas”. Colectivo Lorenzo Luzurriaga, seminario “Estado, educación y cultura pública”.

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