Cómo fue posible que aquello ocurriera.

La sensación empieza a ser tan compleja como la de estar dentro de una centrifugadora de la que podemos salir lanzados al vacío en cualquier momento, desafiando todas las leyes de la física. Es la sensación que transmiten los decretos firmados por Trump, el discurso de la primer ministro del Reino Unido, la subida en intención de votos de la ultraderecha europea y las políticas de acoso contra minorías de gobiernos como el polaco y el húngaro.

Todos estos discursos y prácticas políticas tienen como fundamento “los riesgos manufacturados”, término de Anthony Giddens. Están  relacionados con la búsqueda de intereses económicos y políticos que nada tienen que ver con los intereses sociales de la mayoría. Son mentiras y medias verdades al servicio de una élite. Se prepara la guerra, para aumentar los beneficios de la industria armamentística; te aíslas del mundo para convertir el país en una empresa familiar en la que colaboran amigos y fieles servidores; se criminaliza a la inmigración para enfrentar a los pobres y a los trabajadores unos contra otros y para que no tengan conocimiento de la maldad de algunas políticas y de los intereses que ocultan.

“Los riesgos manufacturados” son imputables moral y políticamente a aquellas personas que los hacen posible mediante sus discursos y su práctica política, aquellas otras que los respaldan con su voto y su actitud día a día y a los medios de comunicación que se dedican a difundirlos como verdades necesarias e inapelables.

Vivir encerrados en casa para no ver, ni escuchar, ni hablar. Los tres monos sabios no eran sabios, sino extremadamente peligrosos porque viendo y escuchando callaban: unos inmovilistas. Y no me digan que no entiendo el sentido de las palabras.

No solo hay que leer “1984”, sino también “El Mundo de ayer. Memorias de un europeo” de Stefan Zweig, Acantilado, para ver cómo se fue gestando el ascenso de los totalitarismo en la Europa anterior a la Segunda Guerra Mundial.  Hay paralelismos que dan miedo.

Y a Leonardo Padura, El País 28.01.2017,  “La conjura contra América“, “El discurso presidencial de Donald J. Trump este 20 de enero de 2017 es, sencillamente, uno de los documentos más alarmantes que se han lanzado al mundo en las últimas décadas, por venir de quien viene y por salir de donde sale. La exacerbación flagrante de los sentimientos patrióticos mediante el levantamiento de su peor manifestación, el nacionalismo, aparece tan en el centro de sus palabras que opacan la capacidad o necesidad de anotar sus inexactitudes, sus medias verdades (o medias mentiras) y su comportamiento antiético respecto a sus predecesores políticos, especialmente el saliente presidente, Barack Obama.”

“Pero lo que ya ha ocurrido es que las semillas de su alarmante pensamiento político han sido lanzadas al viento y muchas de ellas van a caer en tierra fértil donde brotarán, diría que inevitablemente, los retoños del odio, la xenofobia, la megalomanía de los grandes sectores de un país que votó por estos discursos populistas de Trump que tanto recuerdan otras exaltadas elocuciones de similar especie que de vez en cuando la historia evoca con pavor para que algunos nos preguntemos cómo fue posible que aquello ocurriera.”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: