El magisterio se mueve en un espacio infinito

Me gustaría que el magisterio fuera una actividad forjada en las relaciones y no en los automatismos académicos fundamentados en conocimientos precocinados. Como nos explico Williams Ayers cuando presentó el año pasado parte de sus memorias en Madrid, El magisterio se mueve hoy en un espacio infinito. El perímetro de lo académico es cada vez más restringido y lo que se aprende en la escuela tradicional es menos valioso. Si queremos entonar y darle más intensidad al magisterio , debemos entender la labor pedagógica como un viaje de aprendizaje fraguada en las relaciones, que se han de vertebrar sobre la solidaridad y la cooperación.

La relación docente estudiante es más compleja que nunca. La diversidad está más presente que nunca en las aulas. Cada persona es algo más de lo que parece. Las emociones están a flor de piel; sin embargo a los/as niños y los/as jóvenes se les sigue etiquetando por lo que hacen y por lo que no hacen. Nunca por lo que son y ni por aquello que podrían ser. La diversidad es el primer rehén del la escuela tradicional en la que nos educamos.

Un reto para el docente es ver a las personas en todas su dimensiones. Porque cada persona es única y exclusiva. Esto nos obligada al respeto que, en palabras del profesor Ayers, es el primer desafío ético de la docencia.

El segundo desafío ético es crear un entorno que valore el aprendizaje y lo proyecte hacia la comunidad. El aula es un espacio público de aprendizaje, convivencia, solidaridad y cooperación.

El tercer desafío ético del docente tiene que ver con la aniquilación, privatización y segmentación del espacio público que dificultad su trabajo de manera extraordinaria. El entorno pesa mucho y te impulsa pensar que la simpleza estructural de un libro de texto es la mejor herramienta para la adquirir y acumular conocimientos. El aprendizaje es el segundo rehén de la escuela .

El cuarto desafío ético del docente es ver como su voz, como colectivo, se enfrenta permanentemente a la a la disrupción que supone aquellas políticas educativas que han precarizado su vida laboral, sus derechos sociales y su futuro profesional.

“En el mundo al revés, la educación no paga. La enseñanza pública latinoamericana es uno de los sectores más castigados por la nueva situación laboral. Maestros y profesores reciben elogios, la cursilería de los discursos que exaltan la abnegada labor de los apóstoles de la docencia que amorosamente moldean con sus manos la arcilla  de las nuevas generaciones; y además, reciben salarios que se ven con lupa. El Banco Mundial llama a la educación “una inversión en  capital humano”, lo que es, desde su punto de vista, un homenaje; pero en un informe reciente propone, como posibilidad, reducir los sueldos del profesorado en los países donde “la oferta profesores” permita mantener el nivel docente.” Eduardo Galeano. “Patas arriba. La escuela del mundo al revés”. El tercer rehén de la escuela es el sentido de la profesión docente

Todo cambia cuando el docente a titulo personal y como colectivo entiende que el sentido de su trabajo está en preguntar, y ayudar a las personas en formación a preguntarse. Llegado a este punto la complejidad es extrema, y no se hacen prisioneros. La innovación es el cuarto rehén de la escuela tradicional.

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