Los mercados degradan la educación

Para los gobernantes del Partido Popular  la escuela pública necesita el incentivo del mercado  y la presión de la competencia para mejorar y renovarse. Esperanza Aguirre presidenta del PP de la comunidad Madrid, expresidenta de la misma comunidad, lo explicaba de una forma muy sencilla, “¿si la competencia es buena  para las empresas de telefonía, porque no es buen para la educación?”. Si la LOMCE sitúa la educación en el mercado: ¿por qué no convertir las escuelas públicas en empresas sujetas a las reglas del mercado? ¿Por qué no ligar la financiación de los centros educativos a los resultados escolares? ¿Por qué no relacionar el salario de los docentes con el rendimiento del alumnado? La institución escolar se convierte en una fábrica y el proceso enseñanza y aprendizaje en una cadena de montaje. Se laboraliza al estudiante y se proletariza al docente.

la LOMCE considera la educación un asunto que tiene  que ver más con el empleo y la economía; y con la producción y la competitividad que con la formación de personas. Para esta ley la educación es la herramienta perfecta para identificar a las empleadas y empleados modélicos. Por otra parte, propicia que la gestión privada de la educación pública se convierta en un apetitoso negocio para muchos empresarios; y fomenta la enseñanza privada facilitando el acceso a los conciertos educativos (financiados con dinero público) gracias a una legislación extremadamente permisiva. La Administración pública en manos de un gobierno neoconservador, el del PP lo es, legisla favor de la empresa privado  que ve la educación como un sector  aún sin explotar plenamente.

Se confunde la política educativa con la política de empleo; y los objetivos de la educación con los objetivos del mercado. Este frente tormentoso de políticos y economistas neoconservadores, se organiza a expensas de las familias, de los docentes  y del alumnado cuyos intereses no cuentan para nada. La educación queda reducida a satisfacer los objetivos económicos y regulada por la oferta y la demanda.

Los mercados generan grandes desigualdades.  El sector de la educación gobernado por sus leyes genera desigualdades sociales. Rompe la igualdad de oportunidades. Descohesiona la sociedad al excluir a grandes capas de la población del sistema educativo con la consecuente pérdida de talentos. En el modelo educativo  que fundamenta la LOMCE no sobreviven los mejores, sino los mejores dotados económica y socialmente.  Según José Gimeno, catedrático de la universidad de Valencia, “En el mercado, el mal producto desaparece, pero en educación se va a depauperar.”

“Los mercados no proporcionan un acceso equitativo a la educación, excluyendo a aquellos que no tienen posibilidad de pagar los servicios formativos (si estos fueran privados)” (Kaul, Grunberg and Stern, 1999). La educación en el centro, Entrecultura, Madrid 2015

Ni los mercados ni la ética comercial sitúan la igualdad y el bien común por encima del lucro. El modelo educativo cuya justificación es la economía y la competencia es una taque frontal contra los derechos universales de la ciudadanía; fomenta el individualismo; y acentúa la indiferencia social síntomas lamentable de la degradación cívica que padece gran parte de la sociedad.

Es preciso un análisis radicalmente opuesto del que justifica una ley como la LOMCE. Una reflexión que sitúe la educación como  un derecho humano fundamental y un factor muy importante para la realización efectiva de otros derechos, porque los beneficios de la educación no se agotan en la persona que se forma sino que alcanza al conjunto de la sociedad.

Una alternativa educativa a la LOMCE que devuelva el derecho al eje del sistema educativo así como la equidad, la cooperación y la solidaridad. Una propuesta que devuelva a la educación pública el papel que le corresponde en la formación de los ciudadanos y ciudadanas; y que permita revalorizar la política y las instituciones democráticas.

 

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¿Catequesis, hasta cuándo?

El estado español no es laico, al menos no lo parece. La Iglesia Católica tiene un excesivo protagonismo político y un tremendo impacto sobre las instituciones, a pesar de tener sus iglesias medio vacías. Un protagonismo que no le corresponde, pero que de hecho se le ha  reconocido por todos los gobiernos españoles, independiente de su signo político y de su raíz ideológica.

Con mucho sigilo, la Iglesia Católica consiguió mantener y mejorar las aportaciones económicas del gobierno socialista, que presidía José Luis Rodríguez Zapatero. Y con mucho sigilo, premeditación y alevosía, ha conseguido que el gobierno de Rajoy, colme algunas de sus reivindicaciones históricas.

1.- La catequesis de religión católica se convierte en una asignatura evaluable, con una alternativa,  en Primaria, Secundaria y Bachillerato. Cuenta para la nota final. En primero de Bachillerato es una optativa equiparable a lengua extranjera, tecnología, o historia de la Filosofía. Se pudiera dar el caso, que un/a estudiante termine Bachillerato conociendo el dogma de la santísima trinidad, pero ignorando qué es la Ilustración y que impacto tuvo sobre la modernidad: “la España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía (…) Esa España inferior que ora y bosteza, vieja y tahúr, zaragatera y triste……” (A. Machado).

2.- Ajuste de cuentas con la Asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC). Se ha suprimido esta materia, en cualquiera de sus modalidades,  en toda la enseñanza obligatoria y en Bachillerato, incumpliendo todos los acuerdos internacionales firmados sobre esta materia por los últimos gobiernos españoles (tanto PP como PSOE) en el marco de la UE. España es el único país de la Europa de los 28 que no imparte EpC en ningna modalidad y en ninguna etapa educativa.

3.- La LOMCE es un traje a medida para blindar los conciertos educativos a los centros privados en general, y a los centros que separan al alumnado por sexo en particular, opción más que minoritaria en España. La LOMCE promueve  la enseñanza privada, fomentando la presencia de todo tipo de sectas religiosas en el sistema educativo, junto a las órdenes religiosas más tradicionales.

La educación es el ámbito de la razón, de la ciencia y de los valores morales universales. Es una tarea que incumbe a la escuela pública y laica. La catequesis, denominada como asignatura de religión católica, debe ser eliminada del currículo. Las trabajadoras y los  trabajadores que imparten la catequesis deben ser considerados como empleados de una empresa privada, que es la Iglesia Católica, a sueldo de la institución eclesiástica y con el amparo legal del Estatuto de los Trabajadores y otras normativas legales relativas al empleo.

La Conferencia Episcopal ha conseguido con el PP todas sus reivindicaciones desde el silencio; frente a la estrategia de ocupar la calle, con una algarada permanente, que emplearon contra la Ley Orgánica de Educación (LOE) y otras medidas sociales del anterior gobierno del PSOE.

Hasta ahora ningún gobierno ha sido capaz de garantizar la laicidad del Estado. Los problemas se acumulan pero no se solucionan. No tenemos una derecha laica sino sometida a los intereses morales y económicos de la Iglesia Católica, cuyo modelo educativo no se ha movido un milímetro en los últimos 300 años. La Iglesia Católica no ha querido redefinir su presencia en la vida pública española, recurriendo de forma reiterada a la patada a la puerta cada vez que ha visto amenazada su santa voluntad, que coincide con sus intereses ideológico-morales, pero principalmente económicos.

La actitud de la Iglesia católica es beligerante porque confunde el bien común con sus intereses particulares. No distingue entre ciudadanía y feligresía, para ella todos/as son feligreses, llegando a confundir peligrosamente a muchos/as creyentes de buena fe que ven en la democracia y los valores de libertad y derechos universales que la definen, un ataque contra los valores y los derechos de la Iglesia Católica.

Es insostenible que a a pesar de los duros recortes ejecutados por el gobierno del PP contra la educación pública, en cuatro años 30.000 docentes menos y más de 30.000 millones menos de inversión, se haya mantenido el presupuesto para la docencia de la asignatura de religión Católica, más de 400 millones de euros, y se hayan fortalecido y ampliado los conciertos a colegios con un alumnado de clase media alta.

Es insostenible que los gobiernos del PP sean pensionistas de la Iglesia Católica, y que los gobiernos del PSOE sean medio pensionistas.

Es insostenible que todos los ministros y las ministras de Educación terminen pasando por el confesionario. ¿Hasta cuándo?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El alumnado es la parte sufridora

Un parte por reír. Un parte por peinarse en clase. Un parte por  no respetar la autoridad del profesor, en este caso porque el alumno preguntó al profesor por qué invadía su intimidad. Son casos reales del día a día de un instituto de Secundaria. Los centros de enseñanza siguen teniendo cierto tufo cuartelario. Los niños/as y adolescentes aprenden a torear con el autoritarismo de no pocos docentes adquiriendo hábitos y habilidades poco saludables. Recuerdo el caso del niño que no le gustaban los guisantes y se los guardaba en el bolsillo haciendo creer al responsable de comedor que los comía.

Les requisan los móviles y en muchos casos se les prohíbe hablar en clase. La LOMCE que es una ley cuartelera, con tufo a ejército africanista, y toda la legislación civil y social propiciada por el gobierno del PP promueve y agudiza esta situación de represión. De “ordeno y mando”.

Hace poco me preguntaban en una encuesta si sería común en las aulas el uso de los dispositivos propios de los alumnos (BYOD). En mi respuesta pronosticaba poca probabilidad, argumentando quizás con un pesimismo impropio de mi persona que “El alumnado es la parte sufridora, por excelencia, del sistema educativo. Su margen de maniobra es escaso. Está sujeto a la tiranía de unos currículos en ocasiones incompresibles para ellos/as y en muchos casos poco asequibles y alejados de sus intereses. Están sujetos a la autoridad del profesorado, en muchas ocasiones excesiva y poco afortunada. Un ejemplo la utilización de los teléfonos móviles que podemos considerar como el dispositivo de uso más frecuente entre los jóvenes, está prohibida en la inmensa mayoría de los centros educativos.

¿Qué tendría que cambiar? La cultura profesional del profesorado; la organización de los centros; y la estructura y la organización de los currículos (muy importante la metodología).”

Para garantizar el éxito escolar a todos/as las personas que es el primer objetivo del sistema educacativo.

El magisterio se mueve en un espacio infinito

Me gustaría que el magisterio fuera una actividad forjada en las relaciones y no en los automatismos académicos fundamentados en conocimientos precocinados. Como nos explico Williams Ayers cuando presentó el año pasado parte de sus memorias en Madrid, El magisterio se mueve hoy en un espacio infinito. El perímetro de lo académico es cada vez más restringido y lo que se aprende en la escuela tradicional es menos valioso. Si queremos entonar y darle más intensidad al magisterio , debemos entender la labor pedagógica como un viaje de aprendizaje fraguada en las relaciones, que se han de vertebrar sobre la solidaridad y la cooperación.

La relación docente estudiante es más compleja que nunca. La diversidad está más presente que nunca en las aulas. Cada persona es algo más de lo que parece. Las emociones están a flor de piel; sin embargo a los/as niños y los/as jóvenes se les sigue etiquetando por lo que hacen y por lo que no hacen. Nunca por lo que son y ni por aquello que podrían ser. La diversidad es el primer rehén del la escuela tradicional en la que nos educamos.

Un reto para el docente es ver a las personas en todas su dimensiones. Porque cada persona es única y exclusiva. Esto nos obligada al respeto que, en palabras del profesor Ayers, es el primer desafío ético de la docencia.

El segundo desafío ético es crear un entorno que valore el aprendizaje y lo proyecte hacia la comunidad. El aula es un espacio público de aprendizaje, convivencia, solidaridad y cooperación.

El tercer desafío ético del docente tiene que ver con la aniquilación, privatización y segmentación del espacio público que dificultad su trabajo de manera extraordinaria. El entorno pesa mucho y te impulsa pensar que la simpleza estructural de un libro de texto es la mejor herramienta para la adquirir y acumular conocimientos. El aprendizaje es el segundo rehén de la escuela .

El cuarto desafío ético del docente es ver como su voz, como colectivo, se enfrenta permanentemente a la a la disrupción que supone aquellas políticas educativas que han precarizado su vida laboral, sus derechos sociales y su futuro profesional.

“En el mundo al revés, la educación no paga. La enseñanza pública latinoamericana es uno de los sectores más castigados por la nueva situación laboral. Maestros y profesores reciben elogios, la cursilería de los discursos que exaltan la abnegada labor de los apóstoles de la docencia que amorosamente moldean con sus manos la arcilla  de las nuevas generaciones; y además, reciben salarios que se ven con lupa. El Banco Mundial llama a la educación “una inversión en  capital humano”, lo que es, desde su punto de vista, un homenaje; pero en un informe reciente propone, como posibilidad, reducir los sueldos del profesorado en los países donde “la oferta profesores” permita mantener el nivel docente.” Eduardo Galeano. “Patas arriba. La escuela del mundo al revés”. El tercer rehén de la escuela es el sentido de la profesión docente

Todo cambia cuando el docente a titulo personal y como colectivo entiende que el sentido de su trabajo está en preguntar, y ayudar a las personas en formación a preguntarse. Llegado a este punto la complejidad es extrema, y no se hacen prisioneros. La innovación es el cuarto rehén de la escuela tradicional.

El mañana Efímero

La asignatura de catequesis católica (religión) debe de estar fuera del currículo. Los/as trabajadores que imparten catequesis deben estar a cargo de la Iglesia Católica, que es quien debe pagar las nóminas y velar por sus derechos sociales y laborales, amparados/as por la legislación laboral vigente y los acuerdos internacionales firmados en materia del trabajo por el gobierno español. El Estado no tiene por que pagar las nóminas de los/as profesores de catequesis que además selecciona y despide a su antojo la Iglesia Católica. España vive instaladas en anomalías de este tipo que nos cuenta ciento de millones de euros al año y sobre las que nadie debate, porque nadie denuncia.
la Iglesia prefiere las iglesias vacías y las aulas llenas. Apuesta por gestionar y controlar la moral de las personas.  Y mientras se de esta situación es imposible llegar a un pacto por la pacto por la educación.
Esta tarde mientras iba en la línea de Metro una niña le preguntaba a su madre sobre el mito Adán y Eva. Le extrañaba que le expulsaran del paraíso por comer una manzana, Ella (la niña) come manzanas y no le pasa nada. Después de breve tira y afloja, la niña era inteligente, la madre que incluso apeló a la fe, complicando las cosas un poco más, termina explicándole a la niña que era como un cuento. Para explicar cuentos no hace falta una asignatura ni gastar tanto dinero
Pero ahí está la catequesis de religión católica pagadas por todos/as, evaluable, habiendo desplazado del horario a otras materias y en Bachillerato optativa equiparable a disciplinas importantes del campo de las Humanidades, las Ciencias o la lengua extranjera. Y sin sufrir la crisis.
“El vano ayer engendrará un mañana vacío. Esa España inferior que ora y bosteza vieja y tahúr, zaragatera y triste; esa España inferior que ora y embiste, cuando se digna a usar la cabeza…” El Mañana efímero de Antonio Machado. Esa España habita entre nosotros/as y nos gobierna.

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