Los PGE, como cambiar derechos por beneficiencia

El gobierno del PP tiene ya los Presupuestos Generales del Estado (PGE) preparados. Unos presupuestos que consolidan los recortes, los hacen estructurales y que están pensados para satisfacer las demandas de los mercados, ese “ente” al que los expertos y los medios de comunicación atribuyen cualidades humanas para definir sus oscilaciones. Los mercados tienen “ánimos”, “depresión” “optimismo”. Los mercados son “pesimistas”, “voraces” o “emprendederos”. Los mercados suelen ser el refelejo de lo peor de la condición humana.

Los/as funcionarios/as vuelven a salir de los nuevos PGE seriamente perjudicados. Creo que en los últimos cinco años han pérdido alrededor de un 15% de su poder adquisitivo. ¡Es mucho¡. Deberían estar permanentemente movilizados contra las mentiras, la demagogia y los malos pensamientos con los cuales el gobierno del PP hace los PGE. Por otra parte los presupuestos convierten en estructurales los recortes masivos en educación, sanidad, políticas sociales. Las pensiones, el PP ha roto definitivamente el pacto intergeneracional que propicia la universidad de las pensiones para todos/as los/as mayores. Que cada uno se la pague de su bolsillo cómo y cuánto pueda. También han roto la igualdad de oportunidades porque los ricos pagan menos impuestos y cada vez aportan menos y ganan más, mientras que la crisis la esta soportando la clase trabajadora. Y no hay que olvidar que con estos PGE también se resquebrajará la cohesión interterritorial. La partida se juega en otro tablero. Ya no hay rentas, ni nada, que transferir de una región a otra.

La recuperación que augura el gobierno del PP para el 2014 “será sin empleo, sin consumo, sin crédito, y con devaluación salarial (…) por tanto la recuperación de los ingresos ni está ni se la espera. Con una estructura fiscal similar a a de Italia, España recauda cada año 11 puntos menos de PIB. Estamos hablando tan solo de 110.000 millones de euros” José Carlos Diez, Icade Bussiness School, el artículo publicado en el diario El País el 28 de septiembre de 2013 se titula “Presupuestos de ficción”

Los PGE presnetados por el gobierno del PP corresponde al modelo de gobernabilidad neoconservador que tiene unos efectos desocializadores devastadores. Son unos presupuestos contra los/as trabajadores que convierten en estructurales el aumento de los privilegios de los ricos, las transferencias masivas de dinero a los bancos y la eliminación o privatización de los servicios públicos básicos. El gobierno del PP nos está cambiando derechos por benefciencia.

La política de austeridad, “esconde en realidad una alteración permanente de nuestros derechos sociales encaminada a liquidar definitivamente lo que queda del estado de bienestar y asegurar la nueva sociedad de la desigualdad” Josep Fontana.

El poder económico y finaciero ahonda en el desprestigio de la política para que no sea palanca de cambio; pero tambien en la desocialización para debilitar a la clase trabajadora e imponer la individualidad más feroz y la competitividad a sangre y fuego, por encima de la solidaridad y de la cooperación.

Los PGE no son un simple ejercicio de recogida, ordenación y exposición de datos, responden a postulados políticos, éticos y culturales con unos objetivos de futuros que se corresponden con un modelo de sociedad. PGE como los del gobierno del PP empujan a grandes capas de la población a una cólera transversal, peligrosa, de la que saca partido la extrema derecha con discursos populistas contra los inmigrantes, el caso de Grecia es un sintoma, como chivo espiatorio.

Una política económica sin perspectivas de futuro agudiza las sombras y acaba generando graves lesiones a la felicidad, la libertad y la justicia.

el 24 de octubre huelga general en la enseñanza

Yo creo que el ministro de Educación es un ignorante por lo que dice, por lo que escribe y por lo que hace. Los títulos académicos en muchas ocasiones no certifican sino buena memoria y esfuerzo. Por otra parte hablar dos o más idiomas puede significar ser un ignorante en varias lenguas. Pero además creo que es un fascista. Esto no lo digo como insulto, sino como un reconocimiento de la realidad. El fascismos es un dogma político-militar bastante documentado, y experimentado en países como Italia, Grecia, Portugal y España. Hoy sufrimos también el fascismo impuesto por la economía neoconservadora que tiene bastantes puntos en común con el, llamemosle, facismo histórico.
En unas recientes declaraciones Wert ha manifestado que la huelga del día 24, y las huelgas que se vienen sucedendo en la educación española, es de carácter político y por lo tanto son contrarias a la Constitución y a la legislación laboral. Una lección de igonrancia pero también una muestra -para muestra un botón- de la ideología del ministro Wert.
El gobierno del PP que preside Mariano Rajoy, incondicional de Wert, con datos en la mano certificó en la rueda de prensa del incio del escolar la demoloción del sistema educativo. Para agravar más la situación las últimas enmiendas que introduce el PP en la LOMCE endurece aún más el contendio de la ley: abre la puerta a la precarización del sector, blinda los conciertos con empresas privadas a demanda, afina en la presencia de la catequesis de religión católica en la escuela pública y convierte los recortes económicos en estructurales haciendo de la LOMCE una trituradora de estudiantes, y la punta de lanza de un nuevo moddelo social más injusto y desigual. En el sistema educativo permanecerá el tiempo que quiera el que pueda pagarlo, y el que no es carne de cañón desde el primer momento.
Por todo esto cuando Wert dice que la huelga del día 24 es política suena a chiste de mal gusto, ya sabemos que Wert no tiene sentido del humor, o a dogma facista. Por cierto crecen como setas después de la lluvia. Escuché hace unos días en un programa de radio a un portavoz del gobierno del PP en las Islas Baleares que parecía Wert aunque con frenillo en la lengua. Este señor hablaba de huelga “comunista”, de estado “bolchevique”, de la dictadura de los “sindicatos”, seguro que añoraba el sindicato único (CNS) del general Franco (más de 103.000 desaparecidos y miles de fosas comúnes y exiliados a sus espaldas). Se han especializado en escupir desde el puente de mando a los/as que echamos el carbón en la sala de máquinas.
El ministro Wert desprecia la política, desconfía de la ciudadanía por eso prefiere a súbditos y feligreses, recela del diálogo, desconfía de la critica. Reivindica a la mayoría silenciosa porque cree firmemente en la paz de los cementerios.
El día 24 muchos y muchas ciudadanos/as haremos una huelga, sin apelativos, porque creemos en la política para detener la demolición de la educación pública; pero también para reivindicar la política, el diálogo y el concepto de ciudadano contra el facismo que a través del circo mediático circo mediático nos llega cada día hasta el salón de casa. El día 24 de octubre huelga general en la enseñana.

La buena gestión de la confrontación

Parece que el estatuto docente esta en la mesa del gobierno del PP. Así se lo comunicó a los sindicatos de la educación pública en una reunión informal que convocó el ministerio de Educación en el mes de julio. El estatuto docente, y la carrera profeional, es una antigua reivindicación de la mayoría sindical de la enseñanza pero también de la mayoría del colectivo docente. Treinta años después y trás varios intentos fallecidos (esto siempre me ha parecido un misterio) es el gobierno del PP que preside Mariano Rajoy quien pone el tema sobre la mesa, en las peores condiciones posibles.

¿Existen condiciones objetivas para la negociación de un estatuto? No. Si nos atenemos a las políticas de recortes inciadas por el gobierno de Rajoy contra el sector público, así como sus ataques constantes a la profesionalidad y a la fiabilidad del colectivo docente, y a la reforma del sistema educativo (LOMCE) que pretende ejecutar contra la gran mayoría de los/as ciudadanos/as hablar de una negociación sobre el estatuto docente se antoja una broma de mal gusto por parte del gobierno; o bien una estrategia para oxigenar sus apoyos en el ámbito sindical y en determinado sector del profesorado.

Entiendo que pueden haber sindicatos que por su proximidad ideológica al gobierno, o porque crean que mejor es negociar lo que sea antes que la subida permanente al Gólgota a la que el gobierno del PP obliga a la comunidada educativa no desdeñan la idea de tender una mano amiga y apolítica al ministerio de Educación. También porque las elecciones sindicales están a la vuelta de la esquina y no se tiene que “vender” a los/as docentes. Pero incluso estos sindiactos, respetables, que sufren en silencio y que tiene un espacio bien ganado y legitimo en el sector de la educación deben de pensar que hasta ahora cualquier propuesta del gobierno ha supuesto echar más gasolina a la ya inmensa hoguera que el ministro Wert, el preferido de Rajoy, ha convertido el sistema eductivo español. Habrá que pensarse las cosas hasta cien veces, aunque supongo quel gobierno del PP no disponga de tanto tiempo.

Quizás se imponga a la negociación la buena gestión de la confrontación. El estatuto docente se ha de desarrollar en el ámbito de un sistema educativo marcado por las duras políticas de recortes que el gobierno ha ejecutiado contra los/as docentes. Es un escenario de lo más complicado que hace imposible cualquier negociación que no pase por el cese de las hostilidades contra la educación pública, que incluye recortes y negociación con la comunidad eduactiva de las reformas que verdaderamente necesita la educación española, en vez de está LOMCE sacada del baúl de la derecha más rancia que la mayoría de la comunidad educativa no ha pedido.

El maestro como adiestrador

El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, inicia el curso político con el debate sobre el estado de la región, y una propuesta estrella, cambiar la formación de los docentes. González es consciente de que un cambio en el curriculum del grado de Magisterio es competencia del gobierno de España y de las universidades pero alguien tenía que poner el tema sobre la mesa y quien mejor que el presidente de una comunidad cuyos principios ideológicos y cuya acción política se han convertido en guías para las duras políticas de recortes que el gobierno del PP viene ejecutando desde hace casi dos años contra la ciudadanía.
El asunto es muy complejo y el ministro de Educación tiene suficientes incendios que apagar en este momento, pero resulta imprescindible comenzar a proyectar la formación de unos/as docentes de primaria de acuerdo con los contenidos de la reforma de sistema educativo que el gobierno quiere cerrar en el nuevo curso.
Como no puede ser de otra manera la idea es convertir a los docentes en instructores que transmitan a los/as niños y los/as jóvenes un contenido curricular único, de forma memorística y fácil de examinar. Como nos gobiernan unos simples para el PP esto sería la excelencia académica.
El presidente de la Comunidad de Madrid plantea un grado de Magisterio con más peso de las troncales. Desde el año 2011 la Comunidad de Madrid viene introduciendo en las oposiciones una prueba general de conocimiento que según datos del propio gobierno madrileño en los sucesivos años de su aplicación han suspendido más del 72,4% de los/as aspirantes, datos procedente de un estudio que la prensa aireó a finales del curso pasado pero que nadie ha visto ni leido. Prueba general que está directamente relacionada con la evaluación que el gobierno madrileño realiza cada curso a los/as estudiantes de primaria. Una prueba que ha sido denunciada reiteradamente por exoertos y por los distintos miembros de la comunidad educativa madrileña y espñola por su falta de rigor, y la nula aportación a la mejora del sistema educativo de la comunidad y a la educación de los estudiantes.
Un sistema educativo ramplón, construido desde la mala leche y con argumentos anteriores a la Ilustración necesita de un magisterio cuyo único objetivo sea la amplicación de la norma y de los protocolos correspondientes de la manera más represora posible. De ahi convertir al maestro en un instructor. Y la evaluación en una herrameinta de represión y exclusión. Se pueden adiestrar perros, caballos, simios y personas.
Todo esto tiene sentido si echamos una mirada al ideario educativo de la derecha española: no ha avanzado un milimitro en doscientos años. La reforma Wert se sustenta en los mismos principios que las reformas educativas de la derecha española de finales del siglo XIX, de principios del siglo XX y las reformas de la dictadura del general Franco, y deriva en la misma acción política. Las ideas de que la escuela es mitad cuartel y mitad seminario, y de que el objetivo más importante de la educación es adiestrar súbditos que sean buenos feligreses y empleados modélicos flotan en todas las iniciativas legislativa de la derecha española.

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