DEBEMOS DE PROCURAR ALTERNATIVAS

Las inversiones públicas requieren de políticas públicas y éstas de contenido político sólido y capaz de reconvertir la macropolítica en micropolítica. La izquierda (incluyo a los sindicatos de clase) debe reforzar su discurso social desde una perspectiva atervida que incremente el valor de lo público.
En las políticas públicas es donde se establecen una de las diferencias ideológicas entre izquierda y derecha. Y esta diferencia esta tanto en el gasto social como en la forma de organizar la economía pensando en los sectores de la población más necesitados y desfavorecidos. Cooperación y solidaridad son los elementos fundamentales para la recuperación económica y para sacar de la pobreza a las cientos de miles de familias españolas que están inmersas en ella, y a las que están apunto de ser arrastradas por la riada económica que es la política de recortes masivos del gobierno del PP.

La izquierda debe de armarse de razones y procurar alternativas que sean entendibles por la sociedad, y después creibles. Debe de poner sobre la mesa para el análisis y el debate todas aquellas iniciativas sociales, económicas y educativas que se están desarrollando en diferentes ámbitos de la sociedad, y que nos demuestran que otra forma de organizar la economía, de entender la vida y de compartir la educación es posible.

El movimiento social de izquierda debe tener un discurso claro, preciso y valiente sobre el valor de lo público y unas estrategias de comunicación que lo hagan bueno y valiosos ante la sociedad. Erróneamente estas estrategias, que implican tácticas muy definidas y objetivos muy claros en las relaciones con los medios, han sido las grandes olvidadas en los últimos años por parte de los partidos de izquierda y de los sindicatos de clase que es precisamente cuando se ha ido imponiendo el discurso educativo más conservador hasta marcar la agenda educativa. Los medios de comunicación al igual de la política repudian el vacio.

Los sindiactos de clase, y las asocieciones de padres y madres de alumnos y estudiantiles deberían ser más propositivos. En este sentido es destacable por su rigor y contundencia argumental el libro editado por la FECCOO, “Más y mejor educación para tod@s. la propuesta de CCOO”. Hay que tomar la iniciativa. Las organizaciones de izquierdas llevan años nadando a contra corriente en las aguas embravecidas del discurso educativo más conservador. El desgate es considerable y quedan atrapadas en un día a día que sólo da para soltar alguna que otra patada al aire.

Por contra las organizaciones sindicales, asociaciones de padres y madres y estudiantes deben pensar en discursos más elaborados, con estrategias más dinámicas y políticas de comunicación muy didácticas, y a la vez más elaboradas. La presencia pública a través de los medios de comunicación requiere un discurso educativo con nervio y musculatura, y sobre todo exige mucho valor y mucha paciencia. Porque ya no nos jugamos solo las condiciones laborales y sociales de los profesionales de la educación sino algo más importante y que lo condiciona todo, el modelo de sistema educativo. Y esto nos implica a tod@s. Los sindicatos de clase tiene que ligar el trabajo reivindicativo a un discurso educativo que apueste por lo público y a una finalidad pedagógica cuyo motor es la innovación. Un modelo que potencie las virtudes públicas, la solidaridad y la copperación, como las fuerzas que empujan a la libertad. Un discurso y una acción diameltralmente opuestas a las que se derivan de las políticas educativas del gobierno y que en este momento prevalecen en la agenda informativa de los medios de comunicación.

la escuela pública es el lugar preferente para educar a la ciudadanía porque satisface dos exigencias de integración, una vertical de integración de clases sociales; y la otra de integración horizontal de comunidades culturales y religiosas. Este es un modelo exitoso en el que sea han asentado las democracias más solventes y prósperas, y que la LOMCE dinamita. Aquello que niega la derecha más conservadora:la diversidad y la diferencia.

Debemos procurar alternativas para mantener el valor social, ético y moral de la escuela pública como elemento necesario para vertebrar social, cultural y territorialmente España. Pero la España de todos, no ese país oscuro, clasista y siniestro que se desprende la LOMCE.

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