La importancia de reflexionar sobre el currículo

“Como ponen de manifiesto múltiples investigaciones (Darling-Hammond, 2010; Willinghan, 2009; Davidson, 2009) los estudiantes contemporáneos, en su mayoría, no fracasan en la escuela ni abandonan los estudios de manera prematura por el duro nivel de exigencia escolar, sino, principalmente, por aburrimiento, por ausencia de interés, por la escasa relevancia y utilidad social de lo que se aprende y se enseña en la escuela. La mayoría de estas investigaciones confirman que la relevancia, el interés de lo que se trabaja en la escuela, se ha convertido en el factor crucial para garantizar la permanencia de los individuos en la escuela, su rendimiento y su desarrollo satisfactorio, especialmente para los estudiantes de niveles socioculturales más desfavorecidos” (Ángel Pérez Gómez, Una reforma elitista que añora el pasado e hipoteca el futuro, ESCUELA, número 3.956).

El proyecto de Ley Orgánica de Mejora de la Calidad de la Enseñanza (Lomce) refuerza lo más negativo del currículo actual, mecanizado, repetitivo y previsible. Según el profesor Pérez Gómez, un currículo de carácter enciclopédico, repleto de datos fragmentados en asignaturas. La Lomce ahonda en el aprendizaje repetitivo de unos conocimientos enlatados a través de numerosas pruebas estandarizadas, escritas en papel, cuyos resultados marcan una línea divisoria entre el fracaso y el éxito escolar. Es un currículo de talla única que no se corresponde con la diversidad de los centros educativos y que provocará una pérdida considerable de talentos.

En un mundo globalizado, apostar como hace el anteproyecto de la Lomce por un currículo único, más concentrado y centralizado es optar por la rigidez, la burocracia y la uniformidad frente a la flexibilidad, la autonomía y el pluralismo. Eliminar o minimizar del currículo –como también hace la Lomce– determinadas áreas de conocimiento, es empobrecer educativa y culturalmente a las futuras generaciones.

Creemos que uno de los retos importantes de las distintas administraciones educativas ha sido y sigue siendo la reflexión sobre el currículo: ¿Qué currículo necesitamos? ¿Quiénes deciden y dónde se decide el currículo? ¿Cuál es el procedimiento para su mejor implantación y desarrollo? No se trata de cuánto currículo impongo, sino de cómo lo construyo, lo dinamizo y lo adapto a las exigencias y necesidades de los niños, las niñas y los jóvenes.

Hay que reformar el currículo, su estructura. Introducir metodologías activas en el trabajo con los alumnos y entre los docentes. Dar paso a los nuevos conocimientos que exige la sociedad y al manejo de las nuevas herramientas de la comunicación y la información. Organizar el conocimiento con otros objetivos y otros tiempos. Quizás hay que reflexionar detenidamente sobre la importancia de un currículo específico para la enseñanza obligatoria, sin los saltos de cursos y etapas. Un currículo más flexible, rico en matices y con metodologías muy activas. Lo más bonito de la educación está en la experiencia, en la búsqueda de respuesta. En este momento los currículos sacrifican la magia de los procesos de aprendizaje a los resultados academicistas.

En un excelente artículo titulado La cultura del examen en Asia Oriental (ESCUELA, número 3.954) el profesor Kai-ming Cheng, decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Hong Kong, escribe: “Por tanto, a diferencia de, por ejemplo, Estados Unidos, donde es reciente la introducción de pruebas estandarizadas y un currículo común, los sistemas de Asia Oriental parecen moverse en dirección opuesta. Ellos tratan de eliminar o modificar los exámenes públicos. Están intentando ampliar el plan de estudios para que los alumnos dispongan de múltiples oportunidades de aprendizaje, y puede que de excelencia, a través de distintas vías. A los estudiantes se les está motivando, dándoles oportunidades para encontrar en el currículo situaciones de la vida real y para que resuelvan los problemas de forma creativa. Y se les está dando tiempo para aprender más allá del conocimiento y habilidades, con el fin de facilitar sus dimensiones afectivas y de desarrollo. Todo esto son ideales y el viaje acaba de comenzar. Va a ser un largo periplo”.

Con el anteproyecto de la Lomce, España ha iniciado un viaje en sentido contrario al de los países de éxito educativo. Con un currículo pobre y de corto recorrido, adornado con abundantes pruebas estándar que se convertirán en el único fin de la educación; con una idea sumativa de la evaluación concebida como un instrumento de selección y exclusión; olvidándose de la importancia de la formación del profesorado y de su liderazgo pedagógico para ahormar el currículo, centrar la evaluación en los procesos de aprendizaje y transmitir a la sociedad confianza en la innovación pedagógica. El Gobierno ha iniciado su andadura por un camino de parches rápidos que no lleva a la excelencia de la enseñanza y del aprendizaje.

“Las reformas educativas auténticas requieren una inversión importante, económica y política.” Roger Slee. La escuela extraordinaria. Morata. Madrid 2012.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: