No es la reforma que necesitamos

Desconocemos si el borrador de anteproyecto de Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) aprobado por el Consejo de Ministros el viernes pasado es un esquema o es un texto articulado. El Ministerio de Educación aún no ha presentado el documento públicamente. Entendemos, por el texto que circula extraoficialmente, que las reformas propuestas no resuelven los problemas que tiene el sistema educativo español. Se aleja del futuro y recupera iniciativas de la peor escuela del pasado. Intervencionismo estatal, dirigismo político y más burocracia marcan un anteproyecto de ley que nos propone un sistema más rígido, con menos autonomía y menos libertad de enseñanza. Del mismo destacamos la centralización de la enseñanza, con la potestad del Gobierno para decidir sobre el 75% del currículo; la implantación de una Formación Profesional temprana en la enseñanza obligatoria, que nos recuerda aquella fracasada FP1; la posibilidad de concertar centros que segregan por sexo al amparo de la ley; la movilidad forzosa del profesorado o la elección del director por parte de la Administración educativa. Es un texto que puede tener elementos de inconstitucionalidad y que además platea importantes problemas prácticos en su aplicación y desarrollo, incluido el coste económico. ¿Cuánto cuesta externalizar, al menos, tres pruebas censales de final de etapa para todos los alumnos y alumnas?

Se confirma la segregación temprana de alumnos, “lo que esta ley garantiza no es una mejora de los resultados académicos del conjunto de los alumnos sino la segregación temprana de los que tienen dificultades” (El País, editorial 22/09/2012). Es un duro golpe a la equidad social y a la igualdad de oportunidades. Las familias también salen perjudicadas, ya que la nueva ley las aleja del centro, aún más de lo que están ahora.

El PP cae una y otra vez en la misma trampa, aun teniendo personas cualificadas en el campo de la educación, haciendo una ley sin análisis previo de situación, sin manejar las conclusiones de investigaciones de las Ciencias Sociales que arrojen luz sobre las necesidades reales, sin una lectura rigurosa de los datos que se desprenden de los informes de evaluación y valoración internacionales; sin memoria económica, sin debate con la comunidad educativa y, en consecuencia, sin negociación ni consenso. Todas las leyes de educación, desde la Ley General (1970) tuvieron su libro blanco. Y algunas incluso memoria económica. ¿Se puede hacer una reforma de este calado a “coste cero”?

En España más que reformas se suceden contrarreformas que erradican del sistema educativo cualquier herencia recibida, aunque esta haya demostrado su validez. No hay argumentos que sostengan la necesidad de tener permanentemente en obras el sistema educativo español. “Si en España fuésemos capaces de consensuar una ley no necesitaríamos estos golpes de timón con cada gobierno” (Francisco Imbernón).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: