La escuela pública, maniatada

“Es inaceptable que la educación -con la sanidad- haya de pagar la parte del león de los recortes”, lo ha escrito el catedrático de sociología Mariano FernándezEnguita en un artículo titulado Cada uno va a lo suyo (periódico El País 18 de abril 2012) El Gobierno del PP aplica un plan de recortes en la enseñanza pública en un terreno abonado previamente por un discurso simple pero muy fácil de entender por buena parte de la sociedad española, el de los funcionarios y los privilegios. Un macrodiscurso engañoso pero engordado por algunas actitudes que durante años ha alimentado el corporativismo del colectivo docente del que no se han conseguido aislar los sindicatos del sector de la enseñanza.

Recortar inversiones en el sector de la enseñanza es fácil porque sus efectos no se observan en el corto plazo, aunque a largo plazo sea un desastre. Esta situación agudiza aún más los problemas que tiene el sistema de enseñanza español: fracaso escolar, abandono escolar, una política de personal incoherente, un importante desequilibrio en la enseñanza postobligatoria. Quizás a los sindicatos del sector y a gran parte de la comunidad educativa les ha faltado amplitud de miras para entender que la escuela pública es un proyecto de futuro que se construye desde la innovación. ¿Nos hemos preocupado por la presencia de la escuela pública? ¿No hemos preocupado por dotarnos de una escuela pública convincente? No solo seguimos sin resolver determinados problemas sino que ahora vamos en dirección contraria. Los malos resultados son producto de que las cosas no se hacen correctamente o de que están bien pensadas pero muy lastradas por políticas de corto alcance, recortes presupuestarios y actitudes corporativas del sector docente. Con la organización escolar que tenemos, la cultura profesional de muchos docentes, los duros recortes en inversiones y las actuales políticas educativas que cohíben y retraen el derecho a la educación, la escuela pública esta maniatada.

El Gobierno ha presentado una guía de recortes pero ha perdido una oportunidad de oro para recomponer el currículo (especialmente contenidos y metodología), recomponer la cultura organizativa, restrictiva, de los centros y reorientar la cultura pedagógica del profesorado a través de una carrera profesional que estimule la docencia innovadora y la investigación de calidad. Se impone el discurso más conservador porque no hay un discurso alternativo que cale en la opinión pública. José Gimeno Sacristán, daba dos claves en las jornadas de IU del pasado fin de semana, La educación pública, nuestro compromiso: “La izquierda tiene que ganarse el pan cada día”; y “no inventemos nada nuevo que despiste de aquello que nos interesa”. Que tome nota la oposición política y los sindicatos del sector de la enseñanza. “Los grandes actores parecen tener sus propias agendas”, Mariano Fernández Enguita.

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