La asignatura Educación para la Ciudadanía (EpC) no es el debate

La intención manifestada por del minsitro de Educación de sustiyuir EpC por Educación Cívica y Constitucional vuelve a presentarse como objeto de debate público, algo que sinceramente no entiendo. La asignatura EpC fue una decisión profundamente política anclada en el objetivo más relevante de la escuela pública: la formación académica y la educación sociopolítica de los niños, niñas y jóvenes. La decisión de convertirla en Educación Cívica y Constitucional es otra decisión política fundamentada en otro ideal y en otros objetivos  la de educación pública.La Educación para la Ciudadanía tendría que haber estado entroncada con la mejor tradición de las Ciencias Sociales, Naturales y Experimentales; Políticas, Morales, Humanidades y Filosofía, no por convertirla en una asignatura más del curriculo sino por haber tenido una presencia transversal en todo el currículo. El objetivo más importante de la escuela pública es la educación de ciudadanos y ciudadanas. La sociedad no cambia por ley, ni las actitudes por decreto.

La asignatura EpC ha planteado problemas desde el mismo momento de su implantación: no tener claro su perfil; no tener cabida en el currículo, ahí está esa hora y media; tener conflicto de horas con otras asignaturas veáse, la Filosofía, la Historia el Conocimiento del Medio; por la ocupación de buena parte del espacio horario por la asignatura de Religión Católica. La EpC, sus bondades y su desarrollo, no ha tenido el calor mediático de la objección de conciencia contra la asignatura. No se ha formado un colectivo capaz de impartir los currículos de EpC. Una vez escuche a un veterano militante socialista explicar que el Partdiso Socialista se había especializado en parir ideas que luego dejaba morir de frío en la calle. El Informa de Amnistía Internacional (AI) creo que del año 2009 sobre la implantación de la asigntaura EpC en los países de la Unión Europea (UE) advertía sobre la pobre e incompleta implantación en España de esta materia y sobre la reacción pre-Ilustrada de un número reducido, aunque ruidoso y bien apoyado mediática y políticamente, contra la misma. Una doble circunstancia que no solo ha arrinconado a la EpC sino que también ha pusto sobre la mesa el objetivo de educar ciudadanos: la escuela pública ¿debe sólo instruir académicamente o además debe educar social y políticamente a los niños, las niñas y los jóvenes?

La Educación de Ciudadanos debe hacerse efectiva en la escuela sostenida con fondos públicos. Y aquí planteó dos ideas que se complementan y refuerzan. Una es que del currículo se debe de derivar las mejores lecciones para la formación del criterio personal y la formación en la toma de decisiones responsables. Otra es que necesitamos una reforma radical del modelo de enseñnaza, de la organización escolar y de la cultura pedagógica de los docentes que propicie la libre  participación, y por tanto el aprendizaje en democracia, de  los niños, las niñas y los jóvenes. A participar se aprende participando. Hemos visto cómo la asignatura de EpC no ha influido para desterrar la ley del silencio que en la mayoría de la escuelas e institutos impera sobre los niños y los jóvenes.

Por todo lo expuesto creemos que el debate no está en la asignatura Educación para la Ciudadanía sino en el  modelo de enseñanza y en el modelo de centro.

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