Contra la precariedad, políticas de empleo

La Oferta Públicade Empleo (OPE) ha terminado recalando en el Ministerio de Hacienda. Desde la semana pasada este Ministerio ha abierto una ronda de conversaciones con los gobiernos autonómicos que han decidido ofertar plazas. Las dos comunidades más significativas: Andalucía, que ha convocado 2.389 y Euskadi, que ha convocado 531. Para el Gobierno de España es fundamental que se cumplan las restricciones presupuestarias aprobadas. El problema central sigue siendo la denominada tasa de reposición, fi jada en un 10%, con lo que solo se podría cubrir una de cada 10 jubilaciones de docentes en el 2012. Cada Administración educativa estudia el margen de maniobra legal para cumplir sus objetivos: la central, la reducción del déficit; las autonómicas, consolidar unas plantillas que garanticen un mínimo de calidad para el futuro de las escuelas y los institutos.

Y aquí radica el problema. Nunca sobran docentes. Situar la tasa de interinidad enla Administraciónpública por debajo del 8% ha sido un objetivo por el cual han trabajado durante los últimos años el Estado junto a los agentes sociales. Rebajar la precariedad laboral supone aumentar la calidad del servicio público. En el sector de la enseñanza esta premisa se hace más evidente que en cualquier otro. Si es cierto lo que se han aprendido y repiten como un mantra budista conservadores y socialdemócratas, que la calidad de un sistema educativo no va más allá de la calidad de su profesorado, estamos jugando con fuego. Una vez más la política de empleo está siendo la gran olvidada por el nuevo Gobierno. Y la política de empleo es un elemento esencial para el desarrollo de un sistema de enseñanza de calidad. En este momento el objetivo del Gobierno, como ya lo fue del anterior, es reducir a su mínima expresiónla Oferta Públicade Empleo (OPE). Esto significa: más interinos, menos estabilidad de las plantillas, más carga laboral para los docentes. A lo que hay que añadir los duros recortes salariales que ya comenzaron con el Gobierno del PSOE, y la precariedad laboral que ya existe entre los funcionarios públicos, entre ellos, los trabajadores de la enseñanza.

Se ha ejecutado una reforma laboral, pero no se ha hecho un pacto por el Empleo que es lo que necesita la sociedad española. Un pacto que incluya a la función pública y al sector de la enseñanza. Las políticas de empleo es una de las reformas pendientes en este sector.La Oferta Públicade Empleo avalada en el marco de un pacto por el empleo resuelve un problema relacionado con la calidad del servicio público educativo. Aunque en este caso el número cuenta y mucho. Crear un marco a unos años vista para mantener una OPE razonable resultaría menos gravoso para las cuentas públicas que volver a llenar las aulas de interinos, precarizar la función docente y rebajar los niveles de calidad del sistema de enseñanza.

Becas para qué

El ministro de Educación manifestó hace unos días la intención del Gobierno de reformar el sistema de becas y ayudas, refiriéndose expresamente a la educación universitaria pero dejando la puerta abierta a la enseñanza obligatoria, con el objetivo de vincularlas a las notas del alumnado. Una reforma de este tipo supondría un duro golpe para los derechos sociales de las clases menos favorecidas porque suprime un elemento corrector muy importante para la igualdad de oportunidades. Además de permear al sistema educativo por la condición social previa de los alumnos y alumnas. Creemos que nos hayamos ante una posible reforma para la segregación más que para la inclusión.

Las políticas soioeducativas son fundamentales para que el sistema de enseñanza siga siendo un factor de movilidad social, de progreso. Desarrollar y concentrar las políticas de excelencia solo en los alumnos con mejores rendimientos académicos es sentar las bases de una sociedad en la que la desigualdad es la norma habitual. Los mejores procesos de escolarización son aquellos que contemplan los mecanismos adecuados para hacer efectiva la igualdad de oportunidades. El cambio en el criterio más importante para las becas y ayudas supone una involución que expulsará del sistema de enseñanza a muchos jóvenes. Lo más grave de una reforma de este tipo es su carácter desregulador, y la quiebra del derecho a la educación. En 1954, Paul Samuelson atribuía dos características al uso de los bienes públicos: no rivalidad, no compiten con otros; no excluibilidad, nadie puede ser excluido de su disfrute. La educación y la enseñanza son bienes públicos, y las ayudas y becas son elementos correctores del origen social que precisamente facilitan la inclusión y el disfrute.

¿Becas para quién? y ¿becas para qué? Las familias con recursos deben pagar la educación de sus hijos. Es un problema de solidaridad con el que tiene poco o no tiene nada, y una forma de cooperar con la sociedad y el Estado para que las ayudas y becas las puedan disfrutar aquellos que las necesitan. Una de las maneras que tienen las familias en particular, y la sociedad en general, de ayudar a priorizar los objetivos del gasto público.

El sistema de enseñanza español presenta problemas de estructura, quizás de diseño y organización pero sobre todo de desajuste en relación a los grandes cambios que afectan a la sociedad y que requiere una reflexión muy seria sobre los fines y el modelo. El Gobierno pretende aprovechar la conciencia de dificultades reales que existen en los centros para implantar unas reformas cuyos contenidos desconocemos pero cuyos objetivos nos están contando por entregas desde los medios de comunicación. Y en muchos casos estos objetivos, como el de las becas y ayudas, suponen un paso atrás de casi 30 años. En palabras de Jorge Calero, catedrático de Economía Aplicada “una involución cargada de elitismo”.

El criterio para acceder a las becas y ayudas ha de ser socioeconómico. Y el criterio para mantenerlas debe tener como referencia la valoración del esfuerzo y la laboriosidad del alumno.

Derogados los temarios de oposición

El Ministerio de Educación ha derogado los temerarios de oposición aprobados por el anterior Gobierno en noviembre del año pasado. Una decisión, que ha sorprendido a los sindicatos del sector de la enseñanza y a los cientos de miles de opositores que son los más perjudicados, y que fuentes del ministerio justifica en la necesidad urgente de acometer la reforma del acceso a la función pública.

Si el Ministerio había concebido ya esta reforma antes de convocarla Conferencia Sectorialde Educación, antes de la comparecencia del ministro Wert enla Comisiónde Educación del Congreso de los Diputados, y antes de la reunión del día 2 de febrero con los sindicatos de la enseñanza, y ocultó una información tan relevante, se encienden todas las alarmas posibles; si ha sido una ocurrencia en los días posteriores debemos estar seriamente preocupados. Sea como fuere nos sorprenden las formas y nos extraña la actitud con las que el Gobierno ha encarado un asunto tan importante como los temarios de oposiciones: opacidad y falta de información. El Ministerio que prometió un diálogo abierto con la comunidad educativa ha tomado su primera decisión importante de espalda a ella. Sembrando la incertidumbre y el desconcierto entre los opositores y creando un grave problema a los aspirantes que preparan oposiciones en las comunidades autónomas que las han convocado como Andalucía o Euskadi.

El Gobierno ha demostrado su total desinterés por que este año se convoquen oposiciones. La derogación de los temarios de noviembre de 2011 también es una medida de presión sobre las comunidades autónomas que han convocado plazas para el año 2012.

Los sindicatos del sector de la enseñanza ya han denunciado que la decisión del ministerio puede crear situaciones jurídicas irregulares además de desestabilizar el sistema educativo. A partir de este momento todo es posible, incluido un conflicto generalizado que se sumaría a los que ya existen en varias comunidades autónomas.

Un panorama poco alentador para el sector de la enseñanza. Pensando en el bien común el Ministerio debería convocar ala Mesa Sectorialde Educación y tener en cuenta al Consejo Escolar del Estado, y abrir una agenda de trabajo con objetivos y contenidos claros, con una metodología rigurosa y con unos tiempos determinados. Creemos que el ministerio se ha equivocado en la forma y en el fondo, aunque también creemos que está a tiempo de rectificar y apostar por el diálogo y la participación.

Matemáticas en imágenes

Matemáticas en Imágenes

El jueves 2 de febrero se presentó, con gran éxito de público, enla Sala MaríaZambrano del Círculo de Bellas Artes de Madrid, el libro Matemáticas en Imágenes, un trabajo de ocho años que fi rman las profesoras Elia María Añón Blasco, Olga Martín Martín y Lucía Morales Rufo. Tres profesoras de Secundaria que forman el grupo ELO: E (Elia) de Arte, L (Lucía) de Matemáticas y O (Olga) de Biología. Mezcla de especialidades y de entusiasmo que explica un libro de contenido atractivo y variado, pero también divertido y repleto de esas complicidades que se fraguan durante ocho años de trabajo, de sol a sol, en busca de la excelencia en la enseñanza para convertirla en el más excelente de los aprendizajes para todos y todas, cuyo fundamento es el placer de conocer.

No son nuevas las autoras en el trabajo de explicar con más rigor y más sentido común la asignatura de Matemáticas. En 2002 ya presentaron Rincón Matemático. Una experiencia para atender a la diversidad que pretendía popularizar las Matemáticas, a través de la “matemática recreativa”, en un contexto diferente al del aula: la comunidad educativa. Refl exionar sobre la presencia de las matemáticas en todos los ámbitos de la vida diaria, de nuestro mundo contemporáneo y en la naturaleza que nos rodea. Relacionar las matemáticas con otras asignaturas y áreas de conocimiento. Matemáticas en Imágenes suma y sigue. Es un salto cualitativo hacia adelante.

Tanto Rincón Matemático como Matemáticas en Imágenes se sostienen sobre dos ideas, la necesidad de actualización didáctica de las matemáticas y la preocupación por encontrar un modo de respuesta a las necesidades de un alumno cada vez más diverso y difícilmente motivable.

Con Matemáticas en Imágenes nos hacemos tres reflexiones. La primera, lo importante que es el trabajo cooperativo entre los docentes; el intercambio de conocimientos y la solidaridad a la hora de ponerlo a disposición del colectivo profesional y de la comunidad educativa. Esto fortalece la calidad de la enseñanza y tiene una incidencia decisiva en el buen aprendizaje por parte de los niños y los jóvenes. La segunda, es la necesidad urgente de modificar el contexto organizativo de los centros para que se puedan propiciar unas relaciones intelectuales horizontales: cooperativas y solidarias. La necesidad de una autonomía de centro fundamentada en la libertad y en la participación. La tercera reflexión es quela Administracióneducativa debe propiciar la autonomía, la asociación intelectual entre los docentes, las iniciativas de trabajo cooperativo libremente asumidas desde abajo por la comunidad educativa, que es lo que perdura y tiene arraigo, en vez de fomentar el intervencionismo en los centros a través de leyes y decretos, cuya burocracia termina por ahogar y paralizar al sistema de enseñanza. Haciendo Matemáticas en Imágenes se hace escuela nueva.

La asignatura Educación para la Ciudadanía (EpC) no es el debate

La intención manifestada por del minsitro de Educación de sustiyuir EpC por Educación Cívica y Constitucional vuelve a presentarse como objeto de debate público, algo que sinceramente no entiendo. La asignatura EpC fue una decisión profundamente política anclada en el objetivo más relevante de la escuela pública: la formación académica y la educación sociopolítica de los niños, niñas y jóvenes. La decisión de convertirla en Educación Cívica y Constitucional es otra decisión política fundamentada en otro ideal y en otros objetivos  la de educación pública.La Educación para la Ciudadanía tendría que haber estado entroncada con la mejor tradición de las Ciencias Sociales, Naturales y Experimentales; Políticas, Morales, Humanidades y Filosofía, no por convertirla en una asignatura más del curriculo sino por haber tenido una presencia transversal en todo el currículo. El objetivo más importante de la escuela pública es la educación de ciudadanos y ciudadanas. La sociedad no cambia por ley, ni las actitudes por decreto.

La asignatura EpC ha planteado problemas desde el mismo momento de su implantación: no tener claro su perfil; no tener cabida en el currículo, ahí está esa hora y media; tener conflicto de horas con otras asignaturas veáse, la Filosofía, la Historia el Conocimiento del Medio; por la ocupación de buena parte del espacio horario por la asignatura de Religión Católica. La EpC, sus bondades y su desarrollo, no ha tenido el calor mediático de la objección de conciencia contra la asignatura. No se ha formado un colectivo capaz de impartir los currículos de EpC. Una vez escuche a un veterano militante socialista explicar que el Partdiso Socialista se había especializado en parir ideas que luego dejaba morir de frío en la calle. El Informa de Amnistía Internacional (AI) creo que del año 2009 sobre la implantación de la asigntaura EpC en los países de la Unión Europea (UE) advertía sobre la pobre e incompleta implantación en España de esta materia y sobre la reacción pre-Ilustrada de un número reducido, aunque ruidoso y bien apoyado mediática y políticamente, contra la misma. Una doble circunstancia que no solo ha arrinconado a la EpC sino que también ha pusto sobre la mesa el objetivo de educar ciudadanos: la escuela pública ¿debe sólo instruir académicamente o además debe educar social y políticamente a los niños, las niñas y los jóvenes?

La Educación de Ciudadanos debe hacerse efectiva en la escuela sostenida con fondos públicos. Y aquí planteó dos ideas que se complementan y refuerzan. Una es que del currículo se debe de derivar las mejores lecciones para la formación del criterio personal y la formación en la toma de decisiones responsables. Otra es que necesitamos una reforma radical del modelo de enseñnaza, de la organización escolar y de la cultura pedagógica de los docentes que propicie la libre  participación, y por tanto el aprendizaje en democracia, de  los niños, las niñas y los jóvenes. A participar se aprende participando. Hemos visto cómo la asignatura de EpC no ha influido para desterrar la ley del silencio que en la mayoría de la escuelas e institutos impera sobre los niños y los jóvenes.

Por todo lo expuesto creemos que el debate no está en la asignatura Educación para la Ciudadanía sino en el  modelo de enseñanza y en el modelo de centro.

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