Un Bachillerato en busca de identidad

El Gobierno del Partido Popular (PP) que preside Mariano Rajoy tiene como uno de los objetivos a cumplir en la nueva legislatura la reforma del Bachillerato, ampliando en un año esta etapa, aunque sin especificar cómo lo hará ni concretar de donde saldrá ese tercer año y cuáles serán sus efectos o bien en la enseñanza obligatoria o bien en la universidad. La insatisfacción que la comunidad educativa demuestra hacia esta enseñanza postobligatoria nos indica la necesidad de una reforma.

En un excelente documento elaborado por el Colectivo Lorenzo Luzuriaga se revelan las críticas que, de forma permanente, suscita desde su implantación el Bachillerato. Se explica en el mencionado documento que estas críticas “revelan la existencia de una polémica recurrente que se ha traducido en un rosario interminable de reformas”. Y continúa: “Hoy, las críticas más repetidas respecto al Bachillerato se refieren a la brevedad de la etapa (2 cursos), a la falta de interés, motivación y esfuerzo del alumnado, el escaso “nivel” de sus contenidos y de los rendimientos, al currículo, en fin, sea porque no se comparte su división en modalidades, sea por la disconformidad con el elenco de materias que lo integran. La insatisfacción con este nivel educativo se ha generalizado”. No le faltan argumentos al Colectivo Lorenzo Luzuriaga para explicar la necesidad de cambios para esta etapa, ni a la comunidad educativa razones para reclamarlos. Pero esos cambios no consisten, sin más, en ampliar un año el actual Bachillerato sino en pensar cuáles son los elementos claves que han de aportar las señas de identidad propia para una etapa educativa tan importante.

El primer objetivo es que el Bachillerato tenga unas señas de identidad, propias y distintas de otros niveles educativos. El Bachillerato, explica en su documento el Colectivo Lorenzo Luzuriaga, “ha concentrado todas las contradicciones de la Secundaria: absorbido/perdido entre las etapas que lo limitan por el fortísimo condicionamiento de las Pruebas de Acceso a la Universidad y la ruptura evidente que representa frente a la Primaria o la ESO”.

El segundo es analizar la coherencia existente entre objetivos, contenidos y metodologías.. El tercero, revisar el sentido de las Pruebas de Acceso a la Universidad y valorar sus efectos sobre el Bachillerato. Y el cuarto, que las administraciones se ocupen seriamente de la formación de los docentes de Bachillerato. Tanto de la formación inicial como de la permanente. Al respeto, puntualiza el Colectivo Lorenzo Luzuriaga, “la propia dignidad del profesorado y su consideración social depende de estas cuestiones. ” Y continúa: “Sin una formación específica, más atenta a los aspectos didácticos y al conocimiento del alumnado, y más consciente de los efectos que los cambios tecnológicos han operado en los comportamientos y en las formas de aprender, será imposible consolidar una “cultura de bachillerato”, un estilo y una forma adecuada de ser profesor de este nivel.”

La ampliación de un año más de Bachillerato no resuelve los problemas y desajustes, ni aporta las soluciones, que hemos señalados en este editorial. Sin contar con la hipótesis que un año más no viniera acompañado de más asignatura y un mayor desajuste curricular.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: