“Reforzar la confianza”

Interesante artículo de Josep Ramoneda en el diario El País del jueves 29 de diciembre de 2011.  El artículo me sugiere  que hay que reforzar la confianza en las instituciones y sobre todo en una política capaz de modular la agresividad de la economía de mercado. La política es el elemento clave para que la frtarenidad (solidaridad) sea el fiel de la balanza de la igualdad y la libertad.  Los mercados no entienden de ética nio de moral, sólo de beneficio puro y duro que revierten sobre una minoría, casi nunca sobre la mayoria. pero ha sido la política la que ha permitido que las gtandes entidades finacieras y los grandes grupos bancarios campen a sus anchas desde hace almenos 20 años.

Ramoneda escribe que “la crisis ha acelerado la mala imagen de la política”. pero de ¿qué política? ¿De aquella que ha permitido la situación de crisis que sufrimos? El dinero manda porque lo ha permitido determinada política ,y determinados políticos, de corte muy conservadora que en Europa ha llegado a contagiar a la socialdemocracia. El PSOE ha perdido más de cuatro millones de votos porque se ha vuelto irreconocible para sus votantes, para su público, está es la clave de la debacle electoral de los socialestas españoles.

Si seguimos permietinedo que gobierne el dinero, es que seguimos validando las políticas que validan esta proyecto de sociedad: injusto, insolidario. Donde prevalec sobre cualquier otra cosa el salvese quien pueda. Que no nos engañen. El debate no es entre política y mercado, sino entre políticas.

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“Sin Fines de lucro. Por qué las democracias necesitan de las humanidades”.

Un libro muy recomendable de Martha C. Nussbaum (Katz Editores, Buenos Aires, 2010″.  Ideas claves. Vivimos una crisi silenciosa, que pasa inadvertida y que es muy perjudicial para la democracia: la crisis mundial de la educación. Se están produciendo cambios drásticos en aquello que las sociedades democráticas enseñan a sus jóvenes. El cambio más radical que percibe es la erradicación de las materias y las carreras relacionadas con las artes y las humanidades, “concebidas como ornamentos inútiles por quienes definen las políticas estatales en un moemnto en que las naciones deben eliminar todo lo que no tenga ninguna utilidad para ser competitivas en el mercado global”. Y sigue “también están perdiendo terreno en la medida en que los países optan por fomentar la rentabilidad a corto plazo mediante el cultivo de capacidades utilitarias y prácticas, aptas para generar rentas”.

Pero no es un alegato contra la ciencia, todo lo contrario, ” la ciencia -explica- si se la práctica de manera decuada, no es enemiga sino más bien amiga de las humanidades”. tampoco lo es contra la economía nila prosperidad: ” la prosperidad económica requiere las mismas aptitudes necesarias para ser un buen ciudadano”.

Es el momento de pregunatrse por el rumbo de la educación y, por ende, el de las sociedades democráticas. “Ningún sistema rducativo funciona bien si sus beneficos sólo llegan a las élites más adineradas. la distribución del acceso a la educación es un asunto urgente para todas las democracias modernas.

Com escribe la propia Nussbaum, “En este libro nos dedicaremos a discernir qué es lo que deberíamos estar procurando”.

 

La educación en la UE

La educación en la UE

Un interesante artículo de Androulla Vassiliou, comisaria Europea de Educación, titulado “Educación y creatividad las claves de la respuesta de Europa a la crisis” (periódico ESCUELA 3.925) nos revela el objetivo de la Unión Europea(UE) de invertir 19.000 millones de euros en educación, juventud y cultura para el período 2014-2020. El panorama actual nos invita al escepticismo ante esta propuesta de políticas y de inversiones

La mayoría de los países miembros dela UE, Italia, Gran Bretaña, Francia, España, está aplicando desde 2008 duros recortes en el sector público con graves consecuencias para la calidad de la profesión docente y para la calidad del servicio público educativo.

En este momento la educación no forma parte da la agenda europea porque es responsabilidad exclusiva de los países miembros dela Unión. Cualquierpropuesta o resolución se convierte en una simple recomendación, y esto no funciona.

La UE no tiene una agenda de trabajo con objetivos, contenidos, estrategias o tiempos; con bases jurídicas y presupuestarias que obligue a todos los países miembros a trabajar en objetivos compartidos. Estos objetivos suponen, en primer lugar, reconocer la educación como un derecho humano fundamental y como un bien público; con unas políticas comunes y de obligado cumplimiento, tanto para la enseñanza obligatoria como para las enseñanzas postobligatorias.

Es en la enseñanza obligatoria donde no se ha avanzado prácticamente nada. Sería necesario un plan que recogiera las orientaciones generales para el currículo, que concretara las políticas para hacer efectivos los acuerdos sobre la asignatura Educación parala Ciudadanía; que asumiera los temas transversales al currículo como el medio ambiente, el género, la salud, la cooperación, el desarrollo sostenible, los derechos humanos universales; que propusiera un empleo igualitario y pedagógico de las TIC para fomentar un aprendizaje más libre y participativo, pero también más cooperativo y solidario, que tuviera como una prioridad a las políticas socioeducativas, que abriera cauces de participación a la comunidad educativa, y que marcara las líneas básicas en la selección, la formación inicial y la carrera profesional de los docentes.

La UE necesita un sistema educativo compartido que fortalezca la educación para potenciar la formación de los ciudadanos y ciudadanas; y para recuperar la libertad, la igualdad y la fraternidad (solidaridad) que después de tres siglos penden de un delgado hilo.

La educación es la única fórmula para construir en las próximas generaciones una conciencia ciudadana europea.

Cinco días aprendiendo de Singapur

AUTOR: ANDREAS SCHLEICHER, publicado el 15 de diciembre de 2011, en el Periódico ESCUELA

Andreas Schleicher

Si piensas que el ritmo de la reforma educativa en España te deja sin aliento, entonces mira a Singapur, que se transformó de un país en vías de desarrollo a una economía industrial moderna en solo una generación. Si tuviera que resumir lo que he aprendido impartiendo clase allí durante una semana, esta sería una historia sobre cohesión y liderazgo político, así como sobre uniformidad entre política y práctica; sobre el establecimiento de normas ambiciosas en todo lo que se hace; sobre centrarse en la construcción de una docencia y de una capacidad de liderazgo que ofrezca una imagen y una estrategia educativa; y sobre una cultura de mejora continua y una orientación hacia el futuro que fIje los puntos de referencia en las mejores prácticas educativas del mundo.

Lo que más me impresionó fue una visita a uno de los Institutos de Educación Técnica de Singapur (ITE) que atiende a los estudiantes de las clases inferiores. Me recibieron en el restaurante de la escuela, dirigido y gestionado en su totalidad por alumnos, que servían platos de una docena de culturas, un símbolo de un país que no ve la cultura como un obstáculo, sino que trata de sacar provecho de su diversidad.

Observé un aula en la que un chef australiano se emocionaba con cómo un grupo de estudiantes ultimaba los preparativos de la carne, en un ambiente de aprendizaje de primer día de clase, con la última tecnología. Las instalaciones y servicios dela ITEson fácilmente comparables con las de las universidades modernas de cualquier otro sitio.

Se trata de un país que invierte la misma cantidad de dinero público en cada estudiante de FP que en cada alumno de Secundaria que vaya a ir a la universidad más prestigiosa, y que prioriza la calidad de la educación sobre el tamaño de las clases. Claramente,  Singapur trata de romper el molde de Asia oriental, donde se venera el rendimiento académico como la única vía para el éxito y reconoce que los estudiantes aprenden de manera diferente en las distintas etapas de su vida.

El ITE de Singapur es ahora un lugar de referencia para los estudiantes, con un 90% de los graduados que encuentra trabajo en su campo, frente al 60% de hace décadas. Hay lecciones importantes que el mundo puede aprender de Singapur. Para aquellos que creen que el cambio sistémico en la educación no es posible, Singapur ha mostrado en varias ocasiones cómo se puede conseguir esto.

Se trata de continuar logrando los buenos resultados y para eso, los países necesitan una infraestructura política que impulse el rendimiento y aumente la capacidad de los educadores para desarrollarlo en las escuelas. Singapur se ha desarrollado en ambos aspectos y hoy es el resultado de varias décadas de políticas sensatas y de su implantación eficiente. En el espectro de modelos nacionales de reforma, Singapur ha conducido tanto políticas generales –el objetivo ha sido modificar el sistema en su conjunto– como públicas.

Sobre todo, me llamaron la atención las siguientes características: La meritocracia. He oído, no solo de políticos o de educadores, sino también de los estudiantes de todas las etnias y todos los rangos sociales, que la educación es el camino hacia el progreso y que el trabajo duro y el esfuerzo, al final, valen la pena. La gran movilidad social ha creado un sentido compartido de misión nacional y ha conseguido un apoyo cultural para la educación casi de valor universal.

La visión, el liderazgo y la competencia. Los dirigentes con una visión audaz sobre el papel a largo plazo de la educación en la sociedad y en la economía son esenciales para la creación de la excelencia educativa. Me ha impresionado la gente que conocí en el Gobierno. Funcionan en una cultura de mejora continua, evaluando constantemente lo que funciona y lo que no, utilizando los datos y la experiencia profesional de todo el mundo.

La coherencia. En Singapur, cada vez que una política se desarrolla o modifi ca, se presta una enorme atención a los detalles de su implantación. El resultado es una notable fidelidad a la puesta en marcha que se pone de manifiesto en la consistencia de los informes de las distintas partes interesadas.

Los objetivos claros y los estándares rigurosos. Los estudiantes, profesores y directores trabajan todos muy duro hacia importantes objetivos. El rigor, la coherencia y el enfoque son las consignas. Se presta especial atención al desarrollo del currículo, lo que ha producido fuertes programas de Matemáticas, Ciencias, educación técnica e idiomas, y que se ha asegurado que los profesores están realmente preparados para enseñar.

Docentes y directores de calidad. El sistema se basa en el reclutamiento de talento, acompañado de una formación completa y apoyo serio y permanente que promueve el crecimiento del docente, el reconocimiento, las oportunidades y su bienestar. Y Singapur mira hacia delante en esta línea, al darse cuenta de que, a medida que la economía siga creciendo y cambiando, será más difícil reclutar a profesionales de alto nivel que enseñen para las necesidades de aprendizaje del siglo XXI.

La responsabilidad inteligente. Por último, Singapur conduce una excelente gestión del rendimiento. Presta gran atención al establecimiento de metas anuales, con la obtención del apoyo necesario para hacerlas y para evaluar si se han cumplido. Se tienen en cuenta los datos sobre rendimiento de los alumnos, pero también una serie de medidas, como la contribución a la escuela y la comunidad, y la crítica de una serie de profesionales de alto nivel.

Por supuesto, no se puede copiar y pegar un sistema educativo en contextos culturales muy diferentes. Sin embargo, podemos preguntarnos cuáles son las medidas que están detrás del éxito de estos sistemas, y luego pensar en como se pueden llevar a cabo estas en nuestro propio país y cultura. Eso es lo que queda como aprendizaje de un sistema educativo y eso es lo que Singapur ha hecho siempre. En resumen, se consigue mucho más de los sistemas de educación colaborando para hacer frente a los retos del futuro con los puntos fuertes de la actualidad.

 ANDREAS SCHLEICHER

Dtor. del Dpto. para Indicadores y Análisis del Directorio para Educación enla OCDE

Tareas pendientes para el nuevo gobierno

Se inicia una nueva legislatura con la mayoría absoluta del Partido Popular (PP) que formará Gobierno presidido por Mariano Rajoy. Uno de los principales retos de los nuevos gobernantes es, sin duda, la educación: el sistema de enseñanza, la organización eficiente y el buen funcionamiento de la institución escolar. El nuevo Gobierno deberá fijarse como metas aquellas políticas que sean efectivas para preservar al sistema de enseñanza y de formación de los vaivenes políticos y económicos propios de unos años tan convulsos en lo social y con tan pocas garantías en lo económico.

Por su flexibilidad y por el hecho de haber sido negociada con la totalidad de la comunidad educativa, y la mayoría de los partidos políticos con representación en el Congreso de los Diputados, la actual Ley Orgánica de Educación (LOE) es un marco adecuado para afrontar los retos de la enseñanza. Más que pensar en una nueva ley de educación, el nuevo Gobierno tiene que pensar en desarrollar normativas que hagan efectiva la actual ley y que puedan solucionar los problemas diagnosticados.

España padece un exceso de legislación educativa y un acusado déficit de normativa eficaz. Sería recomendable que el nuevo Gobierno compartiera con la comunidad educativa, y el resto de los partidos políticos representados en el Congreso de los Diputados, un diagnóstico sobre los problemas que tiene el sistema de enseñanza y sus posibles soluciones.

La educación es un asunto del Estado y de la sociedad, no solo del partido gobernante. Esto significa acordar una Estrategia Nacional para mejorarla Educación. De esa Estrategia, destacaríamos la constitución de un fondo de cohesión territorial para paliar las desigualdades regionales. La reforma dela Administracióny de la gestión del sistema de enseñanza, para ello sería deseable una estructura estatal que tuviera ala Conferencia Sectorialde Educación (Gobierno y comunidades autónomas) como el principal órgano en la toma de decisiones; también habría que pensar en el papel que debería jugar el Ministerio de Educación.

La reorganización dela Alta Inspeccióncomo una apuesta por mantener un sistema cohesionado y reconocible en cualquier territorio del Estado español. No menos importante es acometer una reforma radical de la organización y la gestión de los centros escolares, reforzando una autonomía fundamentada en la libertad, la participación y el rendimiento de cuentas al Estado y a la sociedad. Otro reto importante es profundizar en la reforma dela Formación Profesional, implicando de una vez a los empresarios y desarrollando políticas capaces de hacer llegar a la sociedad la importancia para un país y el prestigio para el mercado laboral que suponen tener una FP moderna y de calidad. Además hay que mantener y desarrollar con buen criterio inversor las políticas correctoras de desigualdades sociales.

En relación a los docentes, es deseable trabajar de forma rigurosa la selección y la formación inicial, y desarrollar un Estatuto Docente que tenga en la carrera profesional su seña de identidad más importante. Una carrera que no debe burocratizar aún más la profesión docente, sino dinamizarla, permitiendo más libertad de acción y, además, la posibilidad de que los docentes interactúen entre ellos, cooperen y compartan conocimientos y experiencias.

También es una urgencia un nuevo Decreto de acceso.

No debemos olvidar que tenemos un currículo excesivamente denso, rígido y cargado de asignaturas enla ESOy el Bachillerato. El currículo básico tiene que ser más flexible, pero a la vez más exigente y de contenido más sustancioso. El contenido del currículo y su organización son tareas del Gobierno de España y del Congreso de los Diputados, y es una decisión compartida con la comunidad educativa. Lalectura, la escritura, las Nuevas Tecnologías, la lengua extranjera, y las competencias para saber seleccionar y utilizar información de calidad, y las relacionadas con las habilidades sociales y los valores cívicos, deben estar presentes de manera transversal en todo el currículo de la enseñanza obligatoria y postobligatoria. Estos conocimientos son los fundamentos en la formación de los niños y los jóvenes para un futuro, no necesariamente peor que el presente, pero marcado por la globalización y el cambio.

Necesitamos reflexionar de forma sosegada sobre el modelo educativo y sobre el papel de la institución escolar. Tiene que ser una reflexión compartida que implique un proceso consensuado de toma de decisiones. Y debe ser una reflexión sobre los problemas reales de la enseñanza y la formación, que poco o nada tienen que ver con aquellos otros problemas planteados por determinado sector de la sociedad española y que nos hacen quedar ante los ojos dela Europamás desarrollada como un país atrasado y dado a los debates estériles.

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